
Las tarjetas, los dispositivos móviles y el telepeaje amplían su presencia en comercios, transporte y entretenimiento, mientras el efectivo conserva un papel importante.
Pagar una compra acercando la tarjeta a una terminal, utilizar el celular para completar una transacción o cruzar una caseta mediante un dispositivo electrónico son prácticas cada vez más comunes en México. Los pagos digitales están cambiando la forma en que las personas compran y se trasladan, así como las opciones de cobro disponibles para los negocios.
La dimensión de estas operaciones se refleja en las cifras atribuidas al Banco de México. Tan solo el 31 de julio de 2026 se registraron más de 42.2 millones de transacciones con tarjetas: 30.6 millones con débito y 11.6 millones con crédito.
Durante el primer trimestre de este año también se realizaron más de 1,431 millones de operaciones en terminales punto de venta, muestra de la presencia que estos medios de pago han alcanzado en la actividad comercial.
La adopción presenta diferencias regionales. En 2024, Ciudad de México registró 209.4 millones de operaciones con tarjetas sin contacto, seguida por Nuevo León, con 62.5 millones, y Jalisco, con 30.7 millones.
El uso de tarjetas abarca distintos momentos de la vida cotidiana. El 31 de julio de 2026 se reportaron alrededor de 7.4 millones de operaciones en comercio minorista, 2.6 millones en gasolineras, una cantidad similar en transporte terrestre y 1.77 millones en actividades de entretenimiento.
La transformación también llega a espacios de alta afluencia, donde los sistemas electrónicos buscan facilitar las compras y agilizar el acceso a servicios. En carreteras, los 1,050 carriles de las 129 plazas de cobro operadas por Caminos y Puentes Federales de Ingresos y Servicios Conexos (CAPUFE) ya cuentan con infraestructura de telepeaje, como parte de una estrategia para reducir gradualmente el uso de efectivo y mejorar el cruce de vehículos.
Para los negocios, ampliar las opciones de pago implica adaptarse a consumidores que buscan rapidez, seguridad y flexibilidad. Todavía existe margen para extender su aceptación: según la Política Nacional de Inclusión Financiera 2025-2030, 54% de las empresas del país reportó aceptar tarjetas de crédito o débito en 2023.
Los consumidores esperan contar con distintas alternativas al momento de pagar, independientemente del establecimiento o del canal donde compren, dicen los expertos del sector. Para los comercios, atender esa demanda requiere sistemas que permitan procesar las transacciones de manera ágil y segura.
La transición hacia una menor dependencia del efectivo será gradual. Su avance dependerá de que más personas y establecimientos puedan acceder a estas herramientas y utilizarlas con confianza. Por ahora, los pagos digitales ocupan un lugar cada vez más visible en las actividades cotidianas de México.