
Después de meses de preocupación por el abasto de agua en el Valle de México, el Sistema Cutzamala empieza a mostrar una recuperación relevante. Las lluvias registradas durante junio y los primeros días de julio han permitido que sus principales presas eleven sus niveles y den un respiro a millones de habitantes de la Ciudad de México y del Estado de México, incluida la Zona Esmeralda.
De acuerdo con información del Organismo de Cuenca Aguas del Valle de México, de la Comisión Nacional del Agua, al 5 de julio de 2026 el sistema contaba con 545.921 millones de metros cúbicos disponibles, equivalentes al 69.78% de su capacidad total. La cifra representa su mejor almacenamiento para un inicio de julio en los últimos 10 años y supera por más de 130 millones de metros cúbicos el volumen registrado en el mismo periodo del año pasado.
Después de meses de preocupación por el abasto de agua en el Valle de México, el Sistema Cutzamala empieza a mostrar una recuperación relevante. Las lluvias registradas durante junio y los primeros días de julio han permitido que sus principales presas eleven sus niveles y den un respiro a millones de habitantes de la Ciudad de México y del Estado de México, incluida la Zona Esmeralda.
De acuerdo con información del Organismo de Cuenca Aguas del Valle de México, de la Comisión Nacional del Agua, al 5 de julio de 2026 el sistema contaba con 545.921 millones de metros cúbicos disponibles, equivalentes al 69.78% de su capacidad total. La cifra representa su mejor almacenamiento para un inicio de julio en los últimos 10 años y supera por más de 130 millones de metros cúbicos el volumen registrado en el mismo periodo del año pasado.
El avance es importante porque el Cutzamala es una de las fuentes estratégicas para el suministro de agua en el Valle de México. Su recuperación no solo depende de la lluvia directa sobre las presas, sino también de los escurrimientos que llegan a los cuerpos de almacenamiento durante la temporada. Por eso, aunque el dato actual mejora el panorama, las autoridades han insistido en que todavía es necesario mantener un uso responsable del recurso.
Las tres presas principales del sistema presentan niveles favorables, aunque con diferencias entre ellas. Valle de Bravo se mantiene como el embalse con mayor volumen; Villa Victoria y El Bosque también reportan recuperación, aunque todavía requieren que el temporal continúe aportando agua durante las siguientes semanas. En conjunto, estos cuerpos de almacenamiento permiten sostener el envío del líquido hacia la Ciudad de México y municipios conurbados del Estado de México.
La recuperación comenzó a notarse con mayor claridad a partir de junio. Según los reportes difundidos por autoridades hídricas, desde el inicio del temporal se han sumado más de 20 millones de metros cúbicos al sistema, lo que ha permitido mantener un bombeo promedio de 15 mil litros por segundo hacia la región metropolitana. Para municipios como Atizapán de Zaragoza, este comportamiento resulta especialmente relevante, pues una parte del equilibrio en el suministro depende de la estabilidad del sistema regional.
El cambio también se refleja en el panorama nacional de sequía. El Monitor de Sequía en México reportó que, al 15 de junio de 2026, 88.3% del territorio nacional se encontraba libre de afectaciones por falta de lluvia y escurrimientos. Además, desaparecieron las categorías de sequía extrema y sequía excepcional, que durante los últimos años habían encendido alertas en distintas regiones del país.
Sin embargo, la mejoría no debe interpretarse como permiso para relajar el cuidado del agua. La temporada de lluvias aún debe consolidar el almacenamiento que se utilizará durante los próximos meses y buena parte del siguiente ciclo hidrológico. En otras palabras, el agua que hoy entra al sistema es la reserva que ayudará a enfrentar la temporada seca posterior.
Para Zona Esmeralda, el mensaje debe leerse con equilibrio. Hay una buena noticia: el escenario es menos crítico que el observado en otros momentos recientes. Pero también hay una advertencia: la recuperación del Cutzamala no sustituye la responsabilidad doméstica, vecinal e institucional en el uso del agua.
Mantener sistemas de captación pluvial, revisar fugas, moderar el riego de jardines, reutilizar agua cuando sea posible y fortalecer la cultura de ahorro siguen siendo acciones indispensables. La lluvia ofrece un respiro, pero no resuelve por sí sola los problemas estructurales del abasto.
El Cutzamala toma aire. Ahora toca que autoridades, organismos operadores, desarrollos habitacionales, comités vecinales y ciudadanía hagan su parte para que ese respiro no se convierta en una oportunidad desperdiciada.