Kaleidoscopio Junio: el mes en que la política mexicana volvió a ponerse máscara, camiseta y discurso nuevo

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1. Morena en Coahuila: cuando la aplanadora descubre que también hay topes

Morena llegó a Coahuila con la confianza de quien cree que la marca nacional alcanza para ganar hasta donde no hay estructura. Pero el PRI le recordó que en algunos territorios la vieja maquinaria no está muerta: solo estaba guardada, aceitada y esperando la elección correcta para volver a arrancar.

El priismo ganó los 16 distritos locales y Morena, fiel a la liturgia mexicana de la derrota, denunció irregularidades. Porque en México perder nunca es solo perder: es fraude, complot, operación de Estado o, por lo menos, “una elección llena de dudas” que casualmente aparecen después del conteo.

Coahuila no demostró que el PRI haya resucitado a nivel nacional, pero sí dejó una advertencia para Morena: la aplanadora también encuentra topes. Y cuando la soberbia electoral se confunde con estrategia, hasta el partido más fuerte puede terminar revisando el mapa con cara de “aquí no estaba en la encuesta”.

2. El PAN y sus 111 propuestas: ¿plan de país o carta a Santa Claus azul?

El PAN presentó 111 propuestas para cambiar a México. Ciento once. Así, con ganas, como quien no pudo decidir entre plan de gobierno, lista del súper y carta a Santa Claus.

Hay propuestas de seguridad, salud, economía, instituciones, tecnología, justicia y todo lo que cupo en el documento. El problema es que cuando un partido necesita 111 puntos para explicar lo que quiere, quizá lo primero que necesita no es otro punto, sino aprender a decir algo que la gente recuerde antes de llegar al número 37.

El PAN quiere sonar renovado, fresco y moderno, pero a ratos parece ese tío que se compró tenis nuevos para ir a la reunión familiar y sigue contando los mismos chistes de siempre. Mucha propuesta, mucha carpeta, mucho PowerPoint, pero la gran pregunta sigue ahí: ¿ya cambiaron o solo imprimieron en papel nuevo?

3. Jueza otorga libertad a Gilda Lozoya: justicia selectiva en modo “familia y amigos”

Gilda Susana Lozoya, hermana del exdirector de Pemex Emilio Lozoya, obtuvo libertad condicional con algunas restricciones. Nada del otro mundo: brazalete, pasaporte retenido, comparecencias y esa confianza judicial que en México parece depender mucho del apellido, del abogado y de la temperatura política del día.

La justicia mexicana ya tiene menú completo. Para unos hay prisión preventiva automática, para otros libertad con restricciones y para algunos pocos el paquete premium: “usted váyase, pero no se nos pierda mucho”. Todo muy institucional, muy legal y muy cómodo, especialmente cuando los casos huelen a millones, contratos, triangulaciones y viejos fantasmas de Pemex.

El detalle no es solo que una jueza le haya concedido libertad. El detalle es que en México la justicia suele caminar con bastón cuando se trata de poderosos, pero corre maratón cuando se trata de pobres, incómodos o sin apellido conocido.

Así que Gilda Lozoya seguirá su proceso en libertad. Con restricciones, sí. Pero libertad al fin. Porque en este país hasta la presunción de inocencia parece tener sala VIP.

4. Sheinbaum y el balón: cuando el fútbol también sirve para gobernar

La presidenta Sheinbaum entendió que el balón no solo rueda: también calma, distrae, emociona y junta multitudes sin necesidad de acarrear a nadie. En tiempos de protestas, bloqueos, inseguridad y pleitos con Estados Unidos, el fútbol llegó como aspirina nacional.

El gobierno habla de niñas, niños, deporte, semilleros y futuro. Todo eso suena bien. Pero también suena a esa vieja receta mexicana: cuando la realidad se pone pesada, saque usted una camiseta, ponga música, diga “unidad” y espere que la gente mire hacia la cancha.

El Mundial no arregla los problemas del país, pero durante 90 minutos puede lograr que muchos los olviden. Y en política, eso ya cuenta como resultado operativo.

5. La oposición mexicana: terapia de grupo con logotipos distintos

La oposición mexicana parece una terapia de grupo donde todos llegan diciendo: “tenemos que cambiar”, pero nadie quiere empezar por su propia casa. El PRI presume Coahuila, el PAN presume propuestas, Movimiento Ciudadano presume distancia y los nuevos partidos presumen frescura aunque huelan a archivo.

Todos dicen que quieren salvar a México. Todos hablan de democracia, ciudadanía, futuro y libertad. Todos convocan, declaran, firman, marchan, posan y tuitean. Pero cuando llega la pregunta importante —“¿y ustedes qué ofrecen?”— empieza el silencio incómodo, como cuando llega la cuenta en una comida de amigos.

La oposición no está desaparecida. Está muy ocupada teniendo reuniones para ver por qué no conecta. A este ritmo, antes de ganar una elección va a tener que ganar una discusión consigo misma.

6. T-MEC: tratado comercial o matrimonio con amenaza de divorcio cada año

El T-MEC volvió a parecer ese matrimonio donde todos saben que les conviene seguir juntos, pero uno de los tres amenaza con irse cada vez que quiere renegociar la sala, la cocina o la cuenta del supermercado. México necesita estabilidad; Estados Unidos, bajo Trump, parece preferir el suspenso anual como método de negociación.

El tratado sigue siendo vital para la región, pero la incertidumbre ya se volvió parte del paquete. Y cuando un país depende de cadenas productivas, inversión y nearshoring, no hay nada más tóxico que vivir preguntándose cada año si el socio comercial amaneció de buenas.

México defiende el tratado como quien defiende la renta antes de que suba. Estados Unidos lo usa como control remoto: pausa, volumen, amenaza y revisión. Canadá observa con cara de “otra vez esta familia”.

8. Somos MX: la nueva política… con kilometraje comprobado

Somos MX llegó con promesa de renovación ciudadana, frescura democrática y nueva opción política. Pero bastó mirar algunos liderazgos para confirmar que la nueva política mexicana suele venir con kilometraje comprobado, historial partidista amplio y discursos que ya escuchamos en varias temporadas anteriores.

No es que esté mal que figuras con experiencia participen. El problema es vender como estreno lo que suena a reedición con portada actualizada. México lleva décadas escuchando que ahora sí vendrá la alternativa ciudadana, ahora sí la política será distinta, ahora sí se acabará la vieja forma de hacer partidos.

Somos MX puede querer ser nuevo, pero la política mexicana tiene un vicio difícil de ocultar: cada vez que promete futuro, se le asoma el pasado por debajo del templete.

9. Morena rumbo a 2027: ¿hegemonía invencible o pleito familiar con encuesta?

Morena llega rumbo a 2027 con poder territorial, gobierno federal, mayoría simbólica y una marca que todavía pesa. Pero su mayor adversario quizá no esté enfrente, sino adentro: demasiados aspirantes, demasiadas tribus, demasiadas lealtades provisionales y demasiados liderazgos convencidos de que la candidatura ya les fue revelada en sueños.

La oposición no logra articular una amenaza robusta, pero Morena sí puede fabricar sus propios problemas. El desgaste gubernamental, la inseguridad, las disputas locales y la pelea por candidaturas pueden hacer lo que sus adversarios no han conseguido: mostrar grietas en la maquinaria.

Morena no parece en riesgo por falta de votos; parece en riesgo por exceso de apetitos. Porque cuando todos quieren subirse al tren de la victoria, tarde o temprano alguien empieza a pelear por la ventana, otro por el asiento y otro por manejar sin licencia.