Estimado/a editor de Voz Esmeralda: Bellavista se deslava… y nosotros también

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Llovió apenas unas horas. No fue un huracán, ni una tormenta histórica. Fue lo que en esta temporada llamamos “lluvia normal”. Y sin embargo, el lunes 29 de junio el Bulevar Bellavista amaneció con una cicatriz abierta: un deslave que dejó al descubierto no solo tierra, rocas y árboles caídos, sino también la fragilidad de nuestra infraestructura y la improvisación de nuestra respuesta vecinal-institucional.

Mientras las autoridades cerraban el tramo afectado y Protección Civil recomendaba “evitar transitar por la zona”, los vecinos de Bellavista y alrededores nos preguntábamos lo mismo de siempre: ¿hasta cuándo vamos a seguir reaccionando en lugar de prevenir?

Porque el deslave no es un evento aislado. Es el resultado de años de permisos de construcción aprobados sin estudios de suelo rigurosos, de drenajes saturados que nunca se ampliaron al ritmo del crecimiento urbano, y de una cultura de la prevención que brilla por su ausencia. No es la primera vez que en Zona Esmeralda la tierra “se cansa” y nos lo recuerda con grietas, hundimientos y, ahora, deslaves.

La buena noticia es que no hubo lesionados. La mala es que esto podía haber terminado en tragedia si el deslave hubiera ocurrido en hora pico o con mayor volumen de tráfico. Y lo más grave: que nada indica que esto no vaya a repetirse en los próximos meses, conforme avance la temporada de lluvias.

Es por eso que queremos hacer un llamado a tres actores:

  1. Al gobierno municipal : exija estudios de riesgo antes de autorizar nuevos desarrollos; fiscalice los que ya están construidos; y publique un mapa de zonas vulnerables en Atizapán. La transparencia salva vidas.
  2. A los desarrolladores inmobiliarios : asuman su responsabilidad social. No se trata solo de vender departamentos “con vista a la montaña”, sino de garantizar que la montaña no se venga encima.
  3. A los vecinos : organicémonos. No basta con denunciar en redes cuando el desastre ya ocurrió. Hay que exigir auditorías vecinales, sumarse a los comités de protección civil y dejar de normalizar lo anormal.

Bellavista se deslavó este lunes. Pero lo que realmente se está desmoronando es la confianza en que nuestras autoridades y desarrolladores están haciendo lo correcto.

La próxima vez que llueva, no solo cerraremos el tramo afectado. Cerrémosle el paso a la impunidad, a la negligencia ya la cultura del “así nomás”.

Porque si la tierra se cansa, nosotros también. Y ya estamos hartos.

Un vecino de Atizapán