Sacar licencia de manejo en España

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Hace unos quince años, cuando aún vivía en México, Higinia, mi empleada, decidió comprarse un coche. Aún no sabía conducir cuando sacó su licencia de manejo. Fue a hacer el trámite y ese mismo día se la dieron. Hoy yo necesito sacar la mía, porque vivo en un pueblo cercano a 
Barcelona donde el transporte colectivo es muy ineficiente, lo cual lo obliga a uno a moverse en auto. Cuando supe lo que debía hacer, lo que costaba y el plazo promedio para tenerla, me quise morir. 

La inscripción en la Autoescuela Liceu de Granollers, un pueblo vecino a Dosrius, donde vivo, costó 450 euros. Voy a clase todos los días de seis y media a las siete y media de la tarde. El curso consiste en estas clases más los interminables exámenes diarios que hay que hacer en una app. Una vez que ya tiene uno bien aprendido el libro de teórica común para obtener el permiso B (cosa que puede llegar a durar hasta seis meses), realiza el examen teórico. Si lo pasa, comienza las prácticas de circulación que cuestan 36 euros por 45 minutos. El pack de diez clases sale en 300 euros, pero aún para los que sabemos conducir, nunca son suficientes. No me imagino el costo para los que están aprendiendo. 

Yo tengo sesenta y cinco años y conduzco desde los quince, lo cual hace medio siglo de experiencia. Aún así estaré obligada a tomar esos cursos prácticos para tener derecho de presentar el examen que al fin me hará acreedora al permiso B y cuesta 70 euros.

Eso sí, estoy aprendiendo todo lo que se debe saber sobre usos de las vías, reglas de circulación, señalización, velocidad, prioridades, normas generales en el caso de maniobras como son incorporación a la circulación, paradas y estacionamientos, adelantamientos, cambios de dirección o de sentido, marcha atrás, uso de luces, del vehículo, todo lo que hay que saber sobre las infracciones, los tipos de permisos, la asignación y la pérdida de puntos en las licencias, el seguro, el permiso de circulación y la tarjeta de inspección técnica o ITV que es obligatoria y garantiza que el vehículo reúne las condiciones técnicas necesarias para circular, lo que hay que hacer para evitar accidentes y en caso de que estos ocurran y técnicas de conducción. 

Cuando me dieron mi licencia de manejo en México, simplemente me metí al tránsito sin tener nociones de nada. Fui aprendiendo más o menos con la práctica, pero nunca tuve una verdadera formación cívica y técnica de manejo. Recuerdo que con quince años y ante la perspectiva que conducir en el tránsito de la Ciudad de México, pensaba nerviosa: si estos pueden, ¿por qué no habría de poder yo? Ahora, a mis sesenta y cinco, los veo y digo: ¿cómo hicieron para pasar el exámen? ¡Son unos genios! Y espero ansiosa el momento en que esté preparada para presentarlo. 

Tengo una amiga que se fue a vivir a Alemania y tuvo que hacer todo esto pero en alemán, una lengua que llegó allá a aprender. Mis respetos para ella. Me contó que en tres meses presentó el examen de conocimientos y luego tomó el curso de manejo cada semana por casi ocho meses, pagando cerca de 4,000 euros, es decir unos 80,000 pesos. 

Este es uno de los choques culturales más fuertes que sufre uno cuando vive en Europa. Llevo apenas un mes en clases y me pregunto cuánto más durará esto y en cuánto terminará saliendo.