El miedo de Xóchitl

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Gabriel Zaldivar

Una de las estrategias más antiguas para el control de las personas y los grupos sociales es la del miedo. Infundir miedo en alguien es una forma de limitar sus acciones, disminuir su libre albedrío y manipular su comportamiento para fines previamente pensados por quien o quienes enarbolan el discurso del miedo.

El caso más significativo -y aún vigente- es la del padre o madre de familia que manipula a su vástago con un discurso de todo lo malo que le puede pasar si no sigue a pie juntillas lo que el tutor o tutora recomiendan hacer. Veladamente, conduce las conductas de la hija o del hijo para obtener la actuación deseada.

A nivel social una historia añeja –también vigente- es la del miedo al consumo de drogas, por ejemplo. El discurso de los gobiernos fue, es y seguirá siendo, uno sustentado en los grandes males físicos y mentales que provoca el uso de drogas en quien se atreva a consumirlas. Simplificando la complejidad del fenómeno, los estrategas del miedo ponen en la misma canasta a todas las variantes y buscan atemorizar a las y los usuarios potenciales para erradicar su uso.

Pensados los casos anteriores en tiempo presente, las y los jóvenes ya no responden a las estrategias del miedo y prefieren informarse para tomar decisiones racionales respecto a lo que eligen hacer y consumir. Las mentes atrasadas todavía piensan y usan las estrategias del miedo en su forma de educar, formar e informar individual y socialmente.

Aquí nos interesa poner a discusión el ejemplo más reciente a nivel social-político de la estrategia del miedo. Sus ejecutores son el Partido Acción Nacional (PAN), Partido Revolucionario Institucional (PRI) y Partido de la Revolución Democrática (PRD) a la presidencia de México para el período 2024-2030 vía su abanderada Xóchitl Gálvez, quien hace de la frase “sin miedo” la premisa central de su campaña.

Parece una contradicción sostener que infundir miedo es un sistema de control y manipulación y ejemplificarlo con una candidata apostando al “sin miedo”. Esa es la maniobra de tal candidata y grupos que le acompañan. Comprendamos el modus operandi de la aparente contradicción.

Las estructuras de medios corporativos de comunicación, en los últimos cinco años y con mayor ahínco en los recientes 10 meses, saturan sus espacios informativos de hechos de violencia: asesinatos, desapariciones forzadas, balaceras, toma de territorios, conflictos sangrientos y su correspondiente construcción narco-social. Por si no fuera suficiente agregan el miedo que debemos sentir por la sequía, el cambio climático, las enfermedades y más.

La premisa central de sus espacios informativos en radio, televisión, prensa impresa y los medios digitales es: vivimos la peor violencia de la historia. El exceso da resultados: la gente que los consume y les cree tiene miedo. Confirman su estrategia con algunos datos: la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) del INEGI dice que la gente tiene una alta percepción de inseguridad, tiene miedo. Sólo que percepción de inseguridad es un factor que no se corresponde con la realidad (revisemos los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública). Esto no significa que el problema no exista ni que sea un asunto irrelevante.

Se suman a estas estrategias del miedo los políticos de oposición, los organismos cupulares con lazos inconfesables con muchos de los grupos de poder desplazados en este sexenio, influencers pagados o confesamente carentes de capacidades de pensamiento crítico y analítico, así como personas con esquemas de pensamiento del siglo pasado.

Sembrado el miedo se construye a un/una súper persona que los salvará del miedo, que es “varita mágica” que acabará con todo y todos los que provocan el miedo y por esto los invita a vivir sin miedo y, más caricaturizado aún, usa una frase de la charlatanería de eso llamado filosofía positiva: Sin miedo al éxito.

Sólo que la sociedad experimenta transformaciones, los métodos de manipulación así como las técnicas de control social del miedo muestran signos de caducidad. Al parecer hoy la gente no tiene miedo sino energía para tomar el control (agencia).Las estrategias del miedo para obtener una conducta electoral mermaron. ¿Cuál es el argumento central de esta afirmación? La crónica del fracaso anunciado de Xóchitl Gálvez al corte del primer mes de campaña presidencial y, si todo mantiene un curso democrático, la llegada de la mujer sin miedo al basurero de la historia.