La crisis de desaparecidos de México

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francisco rodriguez

Desde los años 60 ‘s del siglo XX la disidencia política, las protestas públicas, la represión y la conservación del orden motivaron a ejecuciones extrajudiciales y las consecuentes desapariciones de las víctimas.

Años después, y aunque la disidencia dejó de ser motivo de persecución oficial, el aumento de la delincuencia ha provocado que el país se encuentre acorralado por los efectos de la comisión de muchos delitos, principal causa de las desapariciones en México.

Según cifras oficiales, desde los años 60 ‘s hay más de 100 mil desaparecidos. Nuestra sociedad y la familia de los ausentes ignoran por completo el paradero de su ser querido. De hecho, organismos internacionales han instado a México para que reconozca la “crisis de desaparecidos” e implemente políticas públicas eficaces que den solución a este problema.

La situación es compleja, pues, además del aumento de la delincuencia, es preciso reconocer que autoridades y servidores públicos se benefician del aumento de la delincuencia organizada. Estructuras financieras, prácticamente millonarias, justifican el lavado de dinero, que anualmente genera millones de pesos en ganancias. Esa situación favorece a los banqueros, obviamente. Tenemos el cóctel perfecto para la perpetuación de la crisis de desaparecidos: dinero, bancos, delincuencia organizada y la complicidad de autoridades en todos los niveles de gobierno. He ahí la triste realidad.

Hace un par de semanas renunció la titular de la Comisión Nacional para la Búsqueda de Personas Desaparecidas. Todo mundo criticó que la labor de la ex titular “no dió el ancho”, que su gestión fue nula en cuanto a resultados favorables. Las cosas siguen igual. Sin embargo, días después de la noticia, varios medios informativos dieron a conocer que el motivo de la renuncia fue que la ex titular de esa Comisión se negó a “maquillar la cifra de los desaparecidos”.

A finales de agosto, cuando se dió la renuncia que comentamos, el número de desaparecidos en México ya supera los 111 mil. Las entidades federativas con mayor número de personas desaparecidas son Nuevo León, Jalisco, Estado y Ciudad de México y Veracruz.  Desgraciadamente la cifra seguirá aumentando, si las autoridades no atienden el problema de fondo: la corrupción y los escaños de poder (político y económico) que ocupan quienes se benefician de esta crisis. Esos “quienes” dan para un análisis muy profundo, que no agotaremos en estas líneas.

La situación anterior ha generado el descontento de la sociedad mexicana, que se ha organizado en “colectivos” para buscar a los desaparecidos. Esas organizaciones son lideradas por “madres buscadoras” y actualmente también existen colectivos de niños, niñas y adolescentes. En efecto, ahora también son nuestros niños y niñas quienes se dedican a buscar a sus seres queridos. Normalmente se trata de 

papá y/o mamá.Es importante que todos pongamos nuestro granito de arena para solucionar esta crisis que México todavía no reconoce. La vida de nuestros seres queridos depende de la solidaridad, la empatía y la colaboración de toda la sociedad. No hay problema que no se resuelva con la disposición de todos nosotros.