Todos los tiempos son buenos para quienes saben trabajar y tienen con qué hacerlo. Carlos Slim

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Alberto almendres

El próximo julio del año 2024, México se encamina a unas elecciones federales para elegir presidente de la República y renovar la totalidad del Congreso de la Unión. La población mexicana, casi 100 millones de electores, decidirá el futuro del país y tendrá que elegir entre el continuismo del partido de López Obrador (AMLO) y la oposición. Todos los grupos políticos están preparando las primarias encaminadas a buscar el mejor candidato o candidata que sustituya la figura controvertida de AMLO.

Si recordamos las anteriores elecciones, el presidente López Obrador llevaba un discurso duro, con una mirada de izquierda que asustaba a muchos entornos de la sociedad mexicana tanto sociales como económicos. Frases populares como “por el bien de todos, primero los pobres” con propuestas populistas como la venta del avión presidencial, calaron en la opinión pública y en los votantes que decidieron apostar por un candidato, que ya había postulado a la presidencia en varias ocasiones y no había conseguido enamorar al electorado mexicano. 

Al principio de su mandato, los inversores y empresarios estaban preocupados por los mensajes que llegaban desde el entorno de AMLO, lo cual produjo caídas en la Bolsa de México y decisiones de inversiones detenidas, que obligó al presidente a cambiar su estrategia.

Me detengo en este momento para intentar lanzar algunas ideas sobre la posición que el empresariado mexicano espera de sus nuevos gobernantes. Después de crear inquietud y nerviosismo al comienzo de su mandato, AMLO decidió ser pragmático, acercándose a los empresarios mexicanos más importantes a los cuales considera como consejeros áulicos, adaptando su política económica a la realidad de la economía mexicana, una de las grandes economías mundiales, con una población económicamente activa de 60. 2 millones de personas y con una fuerza laboral ocupada de 58 millones de personas en el segundo trimestre de 2023, que ha ido recuperando el empleo y el PIB que se vieron impactados por la pandemia (según la calificadora Moody´s Investors Service se espera un crecimiento del PIB anual del 3.3 % para el año 2023) y que incluso, en determinados momentos, ha aplicado políticas que podríamos denominar neoliberales.  

Los empresarios son ciudadanos y ciudadanas que a través de la innovación y del riesgo consiguen crear riqueza que se traduce a su vez en desarrollo social para los países. Solamente necesitan tener entornos favorables a la inversión , a la creación de riqueza y para ello los gobiernos deben garantizar un entorno jurídico seguro y certero , unas reglas de juego iguales para todos y un impulso hacía el empresariado más innovador, más joven y con menos recursos económicos para impulsar las oportunidades, ampliando las libertades de consumo y protegiendo al consumidor, incentivando la contratación de jóvenes, mujeres y colectivos más débiles y penalizando al que incumple las normas. No se necesitan políticas complejas, se necesita apoyar la creación de riqueza. 

Hace 12 años, en una conferencia de empresarios uruguayos, el expresidente uruguayo Pepe Mújica dijo que “hay que llamar las cosas como son; el capitalismo está para multiplicar riqueza y reproducirse, no para que le pidamos altruismo”. Los empresarios escuchaban atónitos como Mújica, un político de izquierda y exguerrillero hablaba del capitalismo con sencillez y les daba “todas las garantías jurídicas que necesiten para poder invertir y poder dormir tranquilos, sabiendo que su inversión está a buen recaudo. Lo único que pedimos al inversor es que sea tan serio como nosotros”. Y todo esto lo decía frente a los líderes opositores, quienes asentían con la cabeza al estar de acuerdo con su liderazgo.

Los empresarios y empresarias grandes, medianos, pequeños, autónomos solo necesitamos confianza y certidumbre para crear riqueza. Como diría Mújica, “el egoísmo puede ser brutalmente positivo para impulsar el mundo de la creación de salarios, de pagar impuestos y de multiplicar riqueza”.

Ante las elecciones que se abren el año que viene en México, la clase empresarial espera expectante ver las líneas generales que marcan el partido oficialista y los partidos opositores, confiando en aprovechar el crecimiento económico de una de las economías más fuertes del planeta (en el año 2022 el PIB de México ocupa la plaza 14 del mundo por delante de países como España, Arabia Saudita, Turquía, Suiza y la plaza 35 en PIB per cápita con 10.553 euros) .

Y como dice Carlos Slim, uno de los empresarios más importantes de México y referente mundial para el mundo de la empresa: “Siempre he dicho que cuanto mejor eres, más responsabilidad tienes de ayudar a los demás “ . Lo que es bueno para los empresarios, será bueno para el país.