El escenario de pesadilla que amenaza al planeta

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francisco rodriguez
En julio del año pasado escribimos un artículo intitulado “salud o comida: el mundo en riesgo de hambruna” en el que abordábamos la posibilidad de una crisis de hambruna que afectaría a varias regiones del mundo debido a que las cadenas de suministro se vieron afectados por los confinamientos obligatorios en prácticamente todo el mundo.
 
Hace varias semanas que nos enteramos que varios países empezaban a dar signos de deficiencias en su actividad económica debido a problemas de suministro de energía. Se trata de señales que vienen de regiones importantes del mundo.
 
China, la segunda potencia mundial, sufrió un grave problema de cierre de fábricas por un apagón generalizado en su territorio continental. Es que el dragón chino ha iniciado a reducir sus emisiones para mejorar “un poco” su grave problema de contaminación. Esa fue una de las causas principales del apagón. En Europa, el grave problema de desabasto de gas ha sido una constante que ha colocado al Viejo Continente en graves aprietos para suministrar el energético a su territorio. Situación que ha llevado a los europeos a buscar el suministro de Rusia con la desaprobación de su eterno aliado: Estados Unidos.
 
La verdad es que este problema de desabasto de energías amenaza con extenderse en todo el mundo. El confinamiento obligatorio del año pasado agravó las grietas de esta crisis.
 
El mundo padece una crisis que no inició el año pasado, sino que es efecto de errores, omisiones e intereses geopolíticos contrarios. México también atraviesa por este viacrucis, ya que Pemex ha entrado en un severo problema de productividad y eficacia que prácticamente resulta irrescatable. De ahí la propuesta de reforma energética del gobierno federal que de alguna manera intenta revertir la situación dándole prioridad al sector público. Algo parecido ocurre en Venezuela, toda vez que la baja producción de aceite de dinosaurio ha provocado que su gobierno importe gasolinas de Irán. Es evidente que la producción petrolera y sus gigantes están en declive.
 
Los expertos pronostican que la situación puede ser peor a corto plazo. De hecho, si hubiera autos eléctricos, los apagones generalizados que prevén los que saben, harían imposible el uso de esa tecnología, o bien, quedaría reducida a una minoría privilegiada. La verdad es que nos espera un ESCENARIO DE PESADILLA si no atendemos las alertas rojas que se han encendido desde el año pasado.  Debemos reconocer que aunque se trata de un problema de niveles globales, el resto de los mortales apenas sabemos algo al respecto.
 
Si los gobiernos del mundo no atienden esta situación, los apagones, la escasez de gasolina y alimentos, serán permanentes. Si la sociedad no cambia su manera de pensar y no asume el protagonismo que debería, tarde o temprano, estaremos condenados al colapso; aunque no seríamos la primera generación que colapsa por una crisis de grandes dimensiones. 
 
Admitámoslo: el cambio climático no busca salvar el ambiente, sino a la humanidad. El planeta no va a terminar, pero si nuestro modelo de vida y nuestra manera de pensar.