La restauración autoritaria

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Lo que ví y pensé el primero de diciembre del 2018:

1. Vi a mucha gente entusiasta -en verdad contenta, esperanzada- rodeando al presidente. Pensé que esa entrega, más que adhesión razonada, es una atracción por vía de la fe intensa y profunda en un caudillo salvador, mesiánico, redentor.

2. Vi al ciclista que le pide al presidente no fallar y le dice que confía en él… Pensé que a AMLO le causó un profundo impacto la frase, que ratificó el tamaño del reto y lo llevó al discurso en el Congreso. Con ello, tendrá elementos para actuar con facultades extraordinarias, si es preciso.

3.Vi la esperanza en toda su plenitud. Pensé que la carga de responsabilidad de AMLO será enorme. Un ser mesiánico alcanza la trascendencia por vía del martirio y la muerte a manos de los incrédulos y los fariseos de turno. Ese relato ya lo conocemos. Si no hay purgas y depuraciones radicales, habrá que calar muy bien a sus doce apóstoles.

4. Vi que su insistencia en las consultas será una norma común en su mandato. Pensé que es el recurso por el que podrá eludir la responsabilidad por los resultados negativos, para lavarse las manos y depositar en el pueblo las decisiones, que él asume como humilde servidor del mismo.

5. Vi un congreso reunido para vitorear a su líder. Pensé que la razón no preside ya la tarea legislativa, sino el afán de venganza y consolidación del nuevo orden, hacia el nuevo siglo.

6. Vi un presidente preocupado por conectar en directo con el pueblo. Pensé que fue temerario al hacerlo… pero también reflexioné que lo ha venido haciendo siempre.

7. Vi la exuberancia de los símbolos, que inauguran una nueva era (Jetta blanco, gente encima, respetar los semáforos, saludo a todos, se abren Los Pinos, bastón de mando, AmloFest, etc.). Pensé que las emociones irán siempre por delante de la razón. Para el pueblo, pan y circo…

8. Vi un presidente haciendo campaña -de nuevo- en la más alta tribuna de la República. Pensé que ese liderazgo moral será insuficiente para atemperar la indigencia y la opulencia, si no va acompañado de una verdadera conducta cuasi franciscana, ya que los adversarios son muchos, muy poderosos, están muy enojados y no se van a quedar con los brazos cruzados.

9. Vi un presidente afirmar que no se reelegirá… Pensé que podrá haber condiciones críticas que le lleven a reelegirse… y que él podrá crearlas. La paradoja es que el autoritarismo más radical se puede alcanzar por vía democrática.

10. Vi que anunció programas sociales para jóvenes y adultos mayores. Pensé que se impone la creación inmediata de clientelas electorales hacia la primera mitad del sexenio para restablecer el autoritarismo personalista y dictatorial en todo su esplendor. La nueva presidencia imperial.

11. Vi un hombre que logra lo que se propone. Pensé que su ejemplo debe servir de guía a los ciudadanos.

12. Vi un presidente que se compromete a dar, para que la gente sólo reciba… Pensé que faltó la contraparte: se recibe en la misma medida en la que se da. Es más, se recibe porque se es capaz de dar más… pero esa idea no está en su horizonte. A no ser que se trate de intercambios de índole política. Ahí sí está claro el toma y daca.

13. Vi un presidente enojado con la corrupción y el neoliberalismo, repartiendo los males y los bienes del pasado y del futuro. Pensé que así le da impulso al deseo de venganza de sus huestes, a la polarización irracional. En suma, la división social profunda y la negativa -en los hechos- a la conciliación.

14. Vi un hombre cansado y enfermo. Pensé que le costará mucho remontar el sexenio, si no es que antes ocurre algún accidente fatal.

15. Vi un esfuerzo consciente por rescatar la dignidad de los mexicanos, de hacerles ver que merecen algo mejor; de restaurar el sentido de su valía humana, personal y profesional, como ciudadanos, corrompida y podrida por el neoliberalismo salvaje y voraz. Pensé que rescatar así la autoestima y el autorrespeto de los ciudadanos es una tarea muy importante y que ahí sí, no debe fallar.

16. Vi un presidente que prometió el paraíso. Pensé que cada vez estaremos más cerca del infierno.