¡Loor al “Chucky” Lozano!

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El triunfo de la selección mexicana de futbol en Rusia 2018, el pasado domingo 17 de junio frente a la selección alemana, campeona del mundo desde Brasil 2014, llegó como una bocanada de aire fresco que levantó la autoestima de los mexicanos a niveles superlativos… y revivió la alegría, la esperanza y la confianza en un pueblo capaz de grandes y heroicas gestas.

Seguir la jugada del gol concentró la emoción, la energía y la atención en un jugador que, con 22 años de edad, ha mostrado tener muy claro su papel como seleccionado, como deportista y como ser humano. Cuando el esférico agitó la red del arquero Neuer supimos que la gloria estaba aquí… y era nuestra. La explosión emotiva provocó un sismo en México, nada del otro mundo… pero sí muy representativo.

Hirving, el “Chucky”, Lozano lleva en sus tachones y en su corazón la representación de los anhelos, ilusiones, sueños y frustraciones de muchos mexicanos. De la inmensa mayoría, y no sólo de los aficionados a este bello deporte. Y esta carga suele ser extenuante para quien se alce con ese afán. Y el Chucky y sus compañeros, justo es decirlo, lo han hecho con dignidad suprema y siempre a la altura de las circunstancias, con un desempeño excepcional.

Cuando un periodista lo entrevistó al final del juego, su respuesta fue extraordinaria: “¿Podemos ya faltarle al respeto a un contrincante como Alemania?, dijo el periodista. La respuesta de Lozano fue contundente: “No, faltarle al respeto no… podemos competir, que es lo que nos hace dignos de ganar”…. ¡Mis respetos al Chucky Lozano!

Y es que sólo en el terreno de juego, al toque suave y firme a la vez, del césped mullido, y al amparo del estadio monumental con miles de gargantas prestas a la explosión sonora, es donde se mide también el talante de las personas, los equipos, los colores y las identidades nacionales todas.

Hoy que vemos guerras por todas partes, el Mundial FIFA nos ofrece la oportunidad de medirnos en el verdadero escenario del triunfo del hombre: la competencia limpia, el esfuerzo visible, la entrega sincera, la preparación a conciencia, los sueños realistas, etcétera.

El “Chucky” y sus compañeros pasan en automático a los anales históricos de nuestro pueblo en sus gestas más representativas. Pasan formar parte de esa eternidad mexicana de héroes que desafían las circunstancias y dejan una impronta de entrega, sacrificio y triunfo que impregna con su ejemplo a las generaciones por venir. A la posteridad, que queda esculpida en bronce y revela así la más acendrada conciencia del talante real del mexicano en todo su ser.

No en vano un escritor comentó hace tiempo que, de los periódicos que leía, sólo buscaba las noticias deportivas porque era ahí donde encontraba el verdadero triunfo del hombre.

La victoria de México me recordó la batalla de Puebla en 1863 cuando con gallardía, valor, decisión y entrega, los soldados de Zaragoza forjaron la famosa frase que su comandante en jefe envió al Presidente Juárez como parte de novedades: “las armas nacionales se han cubierto de gloria”. Lo mismo sucedió hoy en Rusia 2018. El parte de novedades de Osorio tendría las mismas palabras.

Nunca estará de más celebrar a todo lo alto la victoria de México. Gracias a la selección pudimos experimentar el gozo de pertenecer a un solo y único impulso de triunfo y de gloria que quizás se nos había negado por mucho tiempo.

¡Loor al “Chucky” Lozano! ¡Viva México!

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