Sacudidas

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1985 y 2017 quedarán en la memoria como los años de las más dolorosas sacudidas. Una,
hace 32 años, nos enseñó que la devastación puede ser tan grande y profunda que las
heridas no han sanado del todo; la otra, porque la naturaleza nos ha reclamado, de nuevo,
nuestra indolencia, conformismo e ignorancia con el asentamiento lacustre que nos
sustenta, y que se cobra cada tiempo una factura con muy altos réditos.
Como siempre sucede en las tragedias colectivas, hemos sido testigos de heroísmos sin
límite, de entrega física hasta el agotamiento, de colaboración genuina, de organización
espontánea y eficaz; pero también hemos visto oportunismo, rapiña, codicia, simulación, y
en el fondo de todo… la corrupción rampante que nos aqueja. Dos caras de una misma
moneda que el destino nos lanza para saber de qué estamos hechos.
La reconstrucción ocupa ahora las actividades y la ayuda nacional e internacional, privada y
pública, no se ha hecho esperar. De entre esas ayudas privadas me llama la atención la de
una institución financiera española que ha aportado una cantidad importante para la
reconstrucción de escuelas dañadas por el sismo.
Las declaraciones de su máximo responsable enfatizaron también la importancia de que los
mexicanos elijamos muy bien al gobierno que sucederá al actual. De no hacerlo así, dijo,
caminaríamos hacia atrás, así, literalmente, hacia el triste ejemplo que hoy ofrece al mundo
una nación latinoamericana fuertemente castigada por su gobierno.
¿Quiere esto decir que el señor se tomó la libertad de donar 180 millones para poder hablar
del futuro de México? Si se toma en cuenta que nuestro país aporta a esa institución casi la
mitad de sus ganancias a nivel mundial, es lógico suponer que lo que suceda aquí es para
ellos muy importante… Por eso el llamado… y la alerta…
Triple mensaje: Primero: apoyo a Nuño en la tarea de reconstrucción de escuelas. Segundo:
aval al secretario de la SEP en sus aspiraciones presidenciales. Tercero: No fallen en la
elección, Nuño es el bueno, ¡jajaja!

Hoy contemplamos el ejemplo de Cataluña en sus aspiraciones separatistas. Y con ello, un
ejemplo más de que quizás el futuro da la bienvenida a los nacionalismos fuertes que un día regaron de sangre, sudor y lágrimas todo el planeta. ¿Y en México? La alternativa es clara: o avanzamos hacia adelante, con visión de futuro y organización social fresca y joven; o regresamos al pasado y cancelamos la oportunidad de esas generaciones de jóvenes que
mostraron su brazo fuerte y solidario en la tragedia. La imagen que suscitó el alto ejecutivo
financiero español puso el dedo en la llaga.
Prevención y alerta ante las diversas manifestaciones de la naturaleza que nos llevan de
nuevo a poner atención en lo esencial, y también, previsión y alerta en la decisión que la
nueva generación tiene en sus manos para poder afirmar su futuro con independencia,
libertad y dignidad… Así sea…