14 mitos de los propósitos de año nuevo

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Por: Ernesto Uranga

El inicio de año implica renovación y firmes propósitos de cambio. Pero… llega la rutina y nos damos cuenta de que hemos alcanzado poco o nada de lo que nos propusimos: ¿Indecisión? ¿Inacción? ¿Desinterés? A continuación, y con base en las reflexiones de M. Goldsmith, los mitos que obstruyen tus propósitos y las creencias que desencadenan. Ello da lugar a las excusas, que son derrotas anticipadas:

1. Si lo entiendo, soy capaz de hacerlo. Falso. Del dicho al hecho, hay mucho trecho. Ello detona la creencia de la confusión: saber no es lo mismo que actuar.

2. Mi fuerza de voluntad es indestructible. Falso. Yo también me cuento entre los débiles, no soy la excepción. Se detona la creencia del exceso de confianza.

3. Hoy es un día especial, puedo dejar de luchar. Falso. Abrir una ventana a la auto-gratificación puede ser peligroso. La lucha no tiene recesos. Se detona la creencia en una peligrosa auto-indulgencia.

4. Al menos, soy mejor que… Falso. Cuando fallamos, nos extendemos un certificado de “no soy lo peor del mundo”, una excusa para llevarla fácil, bajando nuestra exigencia de motivación y disciplina. Esto detona una creencia en un falso sentido de auto-inmunidad.

5. Yo no necesito ayuda ni estructura. Falso. No damos importancia a la necesidad de una estructura-guía en actividades aparentemente sencillas. Creemos que lo simple es despreciable, que las instrucciones y el seguimiento son redundantes y que podemos conseguirlo todo por nosotros mismos. Esto detona la creencia de que somos seres de excepción. No requerimos estructura y guía para conseguir lo que nos proponemos.

6. No me cansaré y mi entusiasmo no bajará. Falso. Todo trabajo genera agotamiento de las energías disponibles. El esfuerzo por mantenernos en un plan de cambio detona el agotamiento.

7. Tengo todo el tiempo del mundo. Falso. Siempre subestimamos el tiempo que requiere lograr algo y creemos también que el tiempo siempre estará disponible. Esta fe en el tiempo infinito detona la procrastinación, que es la tendencia a postergar las actividades.

8. No me voy a distraer con nada y no ocurrirán cosas inesperadas. Falso. No vivimos en un mundo perfecto en el que nos podremos enfocar completamente en nuestro trabajo. Hay una gran probabilidad de que se presenten eventos de baja probabilidad. Esta creencia detona las expectativas poco realistas.

9. Una especie de “epifanía” cambiará de pronto mi vida. Falso. Quizás sobrevenga por impulso, pero no por la estrategia y la estructura correspondiente. Esto detona la creencia en el pensamiento mágico.

10. Mi cambio será permanente y jamás tendré que preocuparme. Falso. Conseguir una meta no significa dejar el esfuerzo de permanecer en su logro. De lo contrario, se detona la creencia en un falso sentido de permanencia.

11. Mis esfuerzos serán bien recompensados. Falso. La vida no es justa y equitativa. Si pensamos que nuestros nobles esfuerzos y buen trabajo serán recompensados, podemos tener la falsa expectativa y detonar el resentimiento. La única recompensa debe ser la mejora personal propia, así jamás nos sentiremos engañados.

12. Nadie me observa. Falso. Tú sí te observas. Al sentirnos casi invisibles detonamos una peligrosa preferencia por el aislamiento. Puede que nuestra mejora no sea tan obvia para los demás, pero cuando regresas al viejo comportamiento, los demás siempre lo notan.

13. Si cambio, soy inauténtico. Falso. Resistirse a adaptarnos a las nuevas situaciones detona la necedad, la obcecación.

14. Puedo evaluarme a mí mismo. Falso. Somos muy imprecisos al evaluarnos a nosotros mismos. Esta creencia detona el sentido único de objetividad: nos convence de que los demás se sobrevaloran y que nosotros hacemos evaluaciones justas y precisas de nosotros mismos.

Entonces, ¿qué hacer? Una vez identificados los detonantes principales, planea tus propósitos bajo las premisas expuestas y consigue un coach que te ayude como guía y proporcione estructura a tus intenciones.

¡Feliz 2017!