Pase de rebelde a ejemplo en el americano; eso me cambió la vida

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Por:

Luis Fernando Cuevas Martínez

Billy reúne en su persona lo peor del estereotipo de los jugadores de Fútbol Americano: suspensiones, alborotos y lesiones; pero no lo sacaron de la liga de escuelas privadas por buenas recepciones. Llegó a tener mil 230 yardas por 35 recepciones, récord nacional hasta el año pasado. El punto máximo de Guillermo Alberto Villalobos “Billy”, fue el equipo profesional de Upssala, en Suecia en el 2014; hoy sigue liderando en el emparrillado con el equipo de Eagles.
En entrevista para La Voz, resume su experiencia como deportista: “el americano me enseñó a vivir”. Su abuelo inició la casta de jugadores. Su padre jugó para el Politécnico y é lcon el número 84 en su jersey y más de 22 pares de guantes utilizados, lo hizo para los Borregos de CEM, por lo que obtuvo una beca  para estudiar Administración de Empresas. A los 25 años planea buscar nuevos récords para México en los siguientes tres años, graduarse y con el tiempo ser un empresario exitoso.
 
¿Cuál fue tu momento de gloria?
Fueron dos. Una semifinal donde jugué casi todo el tiempo. Me sentía vivo, con ganas de dar más. Y el otro fue cuando pasé de intermedia a liga mayor, ese salto al mejor nivel de México fue un gran paso en mi vida. Entonces el americano me ha enseñado a vivir. Es una disciplina que día con día la llevas a cabo. Se trata de poner por delante siempre tus metas y conquistarlas.
 
¿Cuáles han sido los sacrificios como estudiante por el deporte?
El ir al gimnasio, levantarse muy temprano, aguantar el día escolar. Llegas a un nivel que dejas de hacer muchas cosas para practicar el deporte que te gusta.
 
¿A cuántas fiestas faltaste por entrenar?
Si te digo 150, son pocas. De verdad.
 
¿A cuántas cenas familiares?
No sé muy bien, pero no acudí a la cena de graduación de mi hermana. Era semana de semifinal, y tenía que estar enfocado. Fue doloroso.
 
¿Cuántas materias reprobadas?
En universidad, 4. Ni te cuento en preparatoria.
 
¿A cuántas novias dejaste?
Muchas, mínimo aquí en la escuela fueron tres.
 
¿Y esto ha valido la pena?
Sin duda. En el equipo encuentras a hermanos, te unes más con tu familia. Descubres un nuevo mundo que te exige ser mejor como persona y te forja como ser humano.
 
¿Qué se sintió perder esa final contra Monterrey en casa en el  2012?
Es uno de los momentos más importantes en mi vida. Una gran final, y te marca de por vida. Aún me duele no haber hecho más. Fueron cuatro días que estaba ido, porque no creía que hubiéramos perdido. Pero al final, es un momento que te hace salir adelante, y te inspira.
 
¿Cuál ha sido tu momento donde tocaste fondo?
El momento donde me operaron la espalda. Fue muy duro. El doctor me avisó que no volvería a jugar. Lloré como no tienes idea, hablé con mi equipo, les dije que disfrutaran cada momento de este deporte, porque un día podría llegar un hombre vestido de blanco y decirte que no jugaras más. Es horrible sentir eso, nunca me había sentido tan… tan perdido.

¿Y qué pensaste en ese momento?
Fue muy difícil. Te sientes impotente. No sabes qué hacer. Me preguntaba cómo puede terminar un sueño de un día a otro. Había mucho que dar. El americano es mi estilo de vida y no podía dejarlo en ese momento. Un tiempo muy duro. Pero me hizo recapacitar. Me hizo crecer y valorar mis sueños. Cumplirlos.
 
Said rompió tu récord la temporada pasada ¿Qué piensas al respecto?
Me da una alegría enorme saber que mi compañero me superó. Sabes que tu equipo está creciendo y que uno de tus mejores amigos hace historia, cumple su sueño. Él está hecho para eso, para romper más récords.
 
¿Qué le agradecerías al fútbol americano?
De hacerme disciplinado, de mejorarme cada día, de todas las amistades. En fin, de hacer mi vida mucho mejor.
 
¿Qué es para ti el fútbol americano?

Mi vida. Mi todo. Es algo que me enseñó a valorar la vida, a ser quien soy y darme los valores que tengo.