Iniciativa de Ley 3 de 3

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Columna por: Alejandro Serrano
La primera iniciativa ciudadana promueve la “Ley General de Responsabilidades Administrativas” o Ley 3 de 3. En síntesis, se trata de una propuesta de ley para combatir la corrupción en los tres niveles de gobierno.
Se entregaron ya en el Senado 300,000 firmas ciudadanas cuando tan solo se necesitaban 120,000 para forzar al congreso a discutir la iniciativa, tal y como se aprobaron en 2014 las iniciativas ciudadanas.
¿No hay suficientes leyes que nos garanticen como país una protección sustancial y sanciones debidas a actos como los que busca combatir esta Ley? No con los alcances que busca esta iniciativa.
¿Qué se busca en esta iniciativa?
Como principio, obligar al funcionario público a publicar periódicamente tres declaraciones (por eso el apodo tres de tres): patrimonial, de intereses y fiscal. Por supuesto que se proponen otras medidas para evitar que se sucedan las conductas que se pretenden prevenir, como dotar de capacidades para la intervención y herramientas de sanción.
En ese mismo sentido, más allá de la motivación que implica el extraordinario logro de reunir las firmas, (que en este caso de manera muy particular está dirigido a exigir transparencia y rendición de cuentas) para los partidos políticos esto es una muestra clara de que la organización ciudadana es cada vez más fuerte de lo que estimaban. Es decir, que este ejemplo sirve y mucho para entender que la sociedad ya concibió que unida es más poderosa que las fuerzas políticas establecidas, y que esto abre una ventana de opciones y oportunidades democráticas en las cuales su papel puede ser limitado considerablemente.
El avance en transparencia es sólo la mitad del todo, sin un freno a la impunidad; el problema no va a terminar y, peor aún, daría pie a un escenario de mayor desilusión e inconformidad general.
La lógica define que si las herramientas de rendición de cuentas aportan una mayor información, será más fácil detectar los actos ilegales de las diversas autoridades, pero si estas son descubiertas y no son castigadas, el efecto será mucho peor.
Las transformaciones requieren de tiempo para su consolidación; sin duda los cambios que hemos experimentado en los últimos años que eran impensables hace apenas dos décadas, han sido muy favorables, pero nos falta mucho por delante. Lo importante es que es la sociedad la que ahora decide jugar un papel protagónico para exigir civilizadamente atención y cumplimiento a sus demandas, para enfrentar a una clase política que no podrá seguir en la zona de confort en la que se ha mantenido durante años.
 

Es innegable que hoy hay que festejar que la sociedad haya sido capaz de poner un tema tan delicado como éste en la mesa de discusión legislativa. Como producto de la demanda, los partidos no tendrán más remedio que actuar en consecuencia y aprobar la iniciativa… agregando así, otro clavo al ataúd de la corrupción y el compañerismo Mexicano.