Hilando historias: Pensamiento, palabra y escritura.

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Voz Esmeralda cumple 30 años, y atendiendo la invitación de mi extraordinaria maestra de oratoria Mayte García Miravete, para colaborar en esta importante publicación, me presento: soy Carmen Coronado; estudie Ciencias Políticas y Administración Pública (politóloga por formación), pero estudiosa, apasionada por convicción de la Historia en general y de la Historia de las Mujeres, en particular. Desde hace varios años he asumido el compromiso de investigar, comprender y difundir las ideas, las palabras y las acciones de mujeres desde la antigüedad, hasta la edad contemporánea (4 mil años de historia), que desde distintos ámbitos (incluso el doméstico), son fundamentales y han contribuido desde siempre, a transformar la vida social, política y cultural en todo el orbe, pero principalmente escribiré sobre mujeres (coyunturalmente también de hombres) notables, principalmente de nuestro país, convencida de que conocer su legado no es un ejercicio de nostalgia, sino una forma de entender quiénes somos las mujeres y de imaginar con mayor claridad el futuro, porque la historia también se construye desde la curiosidad intelectual, el estudio riguroso y el deseo de preservar la memoria. En cada entrega de Hilando historias: pensamiento, palabra y escritura buscaré entrelazar las vidas, las ideas y los legados de mujeres extraordinarias y también de aquellas cuya contribución ha permanecido en silencio, para comprender cómo su pensamiento y acción, sigue dialogando con nuestro presente.

Estoy convencida de que conocer la Historia de las Mujeres no solo enriquece nuestra comprensión del pasado; también nos ofrece herramientas para construir una sociedad más libre, más justa y más consciente de la riqueza de su propia memoria, hoy un día muy importante para mí, escribo y tengo el gusto de presentar esta columna. HILANDO HISTORIAS: Pensamiento, Palabra, y Escritura; “hilar” como acto de unir ideas y vidas; “historias” como memoria de lo cotidiano, pero también como acto de investigar con rigor el contexto en que se dieron hechos históricos, y a sus protagonistas, para difundirlas; “pensamiento” como reflexión filosófica, sociológica, práctica, y pragmática, ¿Por qué no?.

Identificando las principales posturas del pensamiento de hombres y mujeres de todos los tiempos y nacionalidades; “palabra” para recuperar la voz suave o potente, la tradición oral, el consejo de esas mujeres sabias, que guían, enseñan, inspiran; y “escritura” como legado, resaltando lo que han escrito grandes autores, sobre las mujeres de la ficción literaria, míticas, diosas de todos los tiempos y culturas, y figuras femeninas reales, de la historiografía, para conocer y construir nuevos referentes.

He de aceptar que el título de esta columna, fue inspirada en esas mujeres que son mi influencia y referencia, y creo que ustedes a propósito del renovado interés que ha despertado La Odisea el poema épico de Homero, con la adaptación cinematográfica de Christopher Nolan, van a identificar una figura profunda, fuerte, inteligente y  reconocida de la épica clásica griega: Penélope.

Durante siglos, la historia, la literatura y la cultura grecorromana, han exaltado los viajes de Ulises, u Odiseo, sus batallas y hazañas. Sin embargo, fue Penélope quien sostuvo Ítaca, gobierna el reino (sin ejercito) y se gobierna a sí misma, el reino que habría de heredar a su hijo Telémaco (el hijo que engendró con el hombre amado), que no se limitó a permanecer en el Oikos (el hogar y patrimonio en la sociedad griega), o en el Gineceo (lugar de la casa reservada para las mujeres nobles), preservó la memoria de su nación, resistió las presiones del poder (de sus pretendientes), convirtió la inteligencia, la paciencia y la fidelidad a sus valores y convicciones, en una forma de fortaleza. Penélope es la fidelidad,  20 años esperando a Odiseo. Hila y teje de día y desteje de noche para engañar a los pretendientes. ¿Es la esposa ideal?. ¿Pasiva o, paciente?. No, eso no es paciencia, es inteligencia fría. Es una mujer que entendió que el poder no es la espada. Es el tiempo, el necesario para ver crecer y madurar a su hijo. “Mientras Odiseo navegaba los mares: de ida buscando la gloria del héroe, en las batallas; de regreso pagando el precio de sus errores; ella tejía y destejía el tiempo, defendiendo con su ser, palabra, prudencia, inteligencia y su determinación, aquello que consideraba justo.

Quizá por ello el acto de hilar y tejer se ha convertido en una poderosa metáfora de la memoria de las mujeres. Hilar es unir fragmentos, rescatar voces, entrelazar experiencias y construir sentido. También es un acto de resistencia frente al olvido.

De esa convicción nace Hilando historias: pensamiento, palabra y escritura, una columna dedicada a recuperar las vidas, las ideas y las acciones de mujeres que, desde distintos momentos de la historia, o la literatura, han contribuido a transformar la sociedad, la cultura y la política. Mujeres cuyas palabras abrieron caminos, cuyo pensamiento desafió su tiempo y cuya obra continúa dialogando con nuestro presente. Si, como Penélope, muchas mujeres han hilado y tejido silenciosamente la historia. Esta columna aspira a seguir el hilo de sus voces para que su pensamiento, su palabra y su escritura permanezcan vivos en nuestra memoria colectiva.