Sheinbaum o Gálvez: La silla presidencial tiene nombre de mujer.

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Lo cierto, es que una mujer portara la banda presidencial, será quien resulte ganadora en la elección del 2 de junio del próximo año; en el escenario nacional encontramos a Claudia Sheinbaum quien lidera las preferencias con el 37.1 por ciento, seguida por Xóchitl Gálvez con el 22.3 por ciento, lo que representa una diferencia de 14.8 puntos.

Por primera vez en la historia de nuestro país, Palacio Nacional será ocupado por una mujer, este hecho, será sin duda alguna el principal ganador, logro que debe ser registrado por historiadores, para asegurar y dejar asentado a las próximas generaciones, la fecha en que los mexicanos estuvieron preparados para ser liderados por una fémina.

Eslovaquia, Grecia, Honduras, Nueva Zelanda, Perú Samoa, Singapur, Taiwán, Tanzania, Trinidad y Tobago, con Zuzana Caputová, Katerina Sakellaropoulou, Xiomara Castro, Jacinda Ardern, Dina Boluarte, Fiame Naomi Mata’afa, Halimah Yacob, Tsai Ing-wen, Samia Suluhu Hassan, Christine Kangaloo, respectivamente, han tenido la fortuna de contar con una Presidenta, ahora es el turno de México, esta gran oportunidad, debe aprovecharse, porque una mujer cuenta con mayor sensibilidad, dedicación, profesionalismo, empatía y capacidad de organización, entre otras cualidades, lo que será una ventaja para la toma de decisiones en los problemas de la agenda nacional.

Escrito esta, las encuestas son claras, no mienten, no existe posibilidad de que un hombre sea Presidente de México, por lo menos en el siguiente sexenio, lo tiene claro Marcelo Ebrard, quien no logro su propósito al no ser favorecido, derivado de los múltiples tropiezos y varios errores en su carrera para el 2024, Ebrard tiene dos opciones, ser candidato independiente, para lo cual se debe registrar a más tardar el día de mañana; o como última opción integrarse a Movimiento Ciudadano, ninguna de las dos, le asegura ser favorecido con los votos de los mexicanos. 

Sin embargo, Ebrard es una persona sensata e inteligente, no romperá con MORENA, coadyuvará en la Cuarta Transformación, desde la trinchera que le encomienden para el proceso electoral; e iniciará, unos días después de las elecciones del 2024, solo y que mejor que con el respaldo de Sheinbaum, su carrera presidencial para el 2030, esta deberá ser su oportunidad, para lo cual debe hacer lo que sabe perfectamente y ha hecho durante mucho tiempo: esperar.

Llegado el momento, las candidatas deberán tener como estandarte, a las más de 67 millones de mujeres en nuestro país, quienes representan más del 50 por ciento de la población nacional, deberán enfocarse en sus necesidades, es decir, hijos, hogares, trabajo, familia, seguros médicos, en fin, todo aquello que resulte primordial para que el discurso sea convincente y las acciones contundentes, solo de esta forma, llegarán a donde quieren estar, en el poder.

Gran responsabilidad tendrá quien resulte electa, al ser la primera mujer en la historia de nuestro país en portar la banda presidencial, tarea nada fácil derivado de la situación que vive actualmente nuestro país, por lo que deberán rodearse, de expertos en diferentes materias, para poder afrontar la problemática nacional, implementando acciones a corto y mediano plazo, para el desarrollo económico de nuestro país.

Esta es la prueba de fuego, si la futura Presidenta desarrolla sus actividades de una manera puntual y casi perfecta, atendiendo la educación, salario, trabajo, salud, economía, relaciones internaciones, entre otros, podría suceder, que se entregue Palacio Nacional en el 2030, nuevamente a una mujer y entonces Marcelo Ebrard, tendría que esperar.

Es tiempo de las mujeres, que orgullo que México este preparado para tener a una mujer Presidenta.