La cultura del machismo en México

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eder santos

El Consejo Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres, define al machismo como “El conjunto de actitudes y comportamiento que violentan injustamente la dignidad de la mujer en comparación con el varón”; y en México han sido varias décadas en las que se han luchado para erradicar este mal que lacera a la sociedad.

Las actitudes machistas fomentan, aún en nuestros días, violencia en contra de las mujeres, tan solo basta visitar algunas zonas rurales del Estado de Guerrero, Oaxaca, Chiapas e incluso en el Estado de México, para darnos cuenta de que persisten estos comportamientos, donde la mujer es relegada y encasillada a las labores domésticas.

¡Cuántas ocasiones hemos escuchado, “La educación comienza en casa”! Esta frase tan llena de verdad que puede lograr cambios radicales en los estereotipos de nuestro país si se desarrollara de manera adecuada; por ello, se deben dejar de estigmatizar los roles con el propósito de generar nuevos modelos, dejar de creer que las mujeres siempre deben estar sonriendo o dejar de considerarlas como frías, complicadas o difíciles, por otra parte, el considerar que los hombres deben ser serios, formales y que deben poseer como emoción principal el enojo y el autoritarismo.

Pero este problema no es solamente de México, pero si ha sido alimentado por varios siglos; como antecedente, el machismo tiene sus orígenes en la civilización griega, donde a la mujer se le impuso el rol de lo privado, es decir, del hogar, la familia y los hijos, en cambio a los hombres, el público, en el que imperan las decisiones políticas; en la actualidad, no es que persistan estas ideas de manera puntual, pero los hombres siguen manteniendo esas expectativas de sus padres o abuelos, lo que genera que ellos transmitan a sus hijos estos pensamientos que se convierten en comportamientos.

La continuidad del machismo y la discriminación contra la mujer, incluidas las minorías sexuales, denotan el camino que falta por recorrer. El Instituto Nacional de las Mujeres, (INMUJERES) afirmó hace un par de años, específicamente en el 2004, hace apenas dieciocho años, (increíble, pero cierto), que “Los roles de género son conductas estereotipadas por la cultura, por tanto, pueden modificarse dado que son tareas o actividades que se espera realice una persona por el sexo al que pertenece. Por ejemplo, tradicionalmente se ha asignado a los hombres roles de políticos, mecánicos, jefes, etc., es decir, el rol productivo; y a las mujeres, el rol de amas de casa, maestras, enfermeras, etcétera (rol reproductivo)”.

Resalto, enfatizo y subrayo que “tradicionalmente” como lo afirmó INMUJERES en su momento, no deben ser asignados roles dependientes del sexo, esta pervivencia de mentalidad debe ser erradicada de nuestro entorno, evitando la discriminación, la violencia y otros fenómenos que actualmente enfrentamos.En el preciso momento que entendamos la existencia de mujeres capaces de ocupar la silla Presidencial, o comprendamos que un hombre puede quedarse en casa a cuidar a los hijos, o promovamos que el azul no es para niños o el rosa para niñas, entonces, solo entonces, se estará construyendo la verdadera cultura de la igualdad, la no violencia, la inclusión y el respeto.

En fin, el trecho hecho dicho.