La masacre de Texas 2022

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francisco rodriguez

EL martes 24 de mayo nos enteramos de una nueva balacera en el estado de Texas. En esta ocasión fueron 21 víctimas: 19 niños y 2 adultos.

En lo que va del año, la masacre de Texas es la balacera 212, tomando en cuenta que apenas vamos a terminar la primera mitad del año. Nuevamente hubo protestas, reclamos y reflexiones sobre los motivos de fondo que dieron lugar a esta tragedia. Y es que los motivos siguen siendo los mismos: la forma de ser y las costumbres de la sociedad norteamericana.

Aprovechando los reflectores que se encendieron por este hecho, el ex presidente Donald Trump alzó la voz para decir que el pueblo norteamericano ostenta el legítimo derecho de portar armas, y que éstas deben estar en poder de los ciudadanos responsables de su uso. Pero la pregunta salta a la vista ¿quiénes son los ciudadanos de Estados Unidos responsables del uso de armas de fuego?

La segunda enmienda de la constitución norteamericana reglamenta el uso de armas de fuego. Cada estado de la unión señala los requisitos y modalidades que deben cumplirse para otorgar una licencia de portación. Y es Texas el estado que menos requisitos exige al respecto.

Lo que hace la segunda enmienda es reglamentar la forma de ser de la sociedad americana, acostumbrada a portar y usar armas de fuego como lo crea conveniente. Niños, adolescentes y adultos están acostumbrados a ver un arma en su casa como si se tratase de cualquier otro utensilio de uso cotidiano.

Pero hay un factor que anula la responsabilidad y la racionalidad en el uso de un arma de fuego: los conflictos existenciales y los desequilibrios emocionales de los norteamericanos. Aunque Estados Unidos es la primera potencia del mundo, varios sectores sociales sufren de desunión familiar y la falta de valores sólidos  que orillan a la gente a los desequilibrios o conflictos existenciales. Esa es la realidad cotidiana del pueblo norteamericano.

Ese es el contexto que se encuentra detrás de cualquier balacera o atentado en nuestro vecino del Norte. Pero creo que la sociedad no es consciente de la situación.

Los antecedentes emocionales del autor de la masacre indican que éste era una persona retraída, objeto de burlas en sus colegios, que guardaba rencores y, para colmo, no vivía con sus padres; lo que significa que este joven carecía de la convivencia con sus progenitores. Aunado todo esto a la forma tan fácil como adquirió un arma de fuego días antes de la masacre. Aquí tenemos la convergencia de los factores que referimos en líneas anteriores.

La solución de este gravísimo problema no se encuentra ni en la reforma de la constitución americana, ni en la imposición de restricciones a la adquisición de un arma de fuego, sino en la reeducación del pueblo americano.Un autor dice que los estadounidenses viven como provincianos, pues están enclaustrados en su entorno familiar sin saber nada del concepto que el mundo tiene de su país.