Día de Muertos, duelo y cerebro

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Perla Nuñez
Una de las tradiciones mexicanas más conocidas en el mundo es sin duda el Día de muertos donde honramos a nuestros ancestros, ponemos altares con sus fotos y la comida que mas les gustaba, adornamos nuestras casas, sus tumbas, les ponemos flores y sí, lloramos o los recordamos con nostalgia.
 
Al cerebro le gustan los ritos ya que son el equivalente a un hábito, es una manera de darle sentido a una emoción o situación difícil de comprender.
 
La pérdida de un ser querido es uno de los eventos más dolorosos, se ha comparado incluso con el dolor del cuerpo al sufrir quemaduras de tercer grado y son muchos los procesos cerebrales que explican lo que sucede cuando estamos enfrentando un duelo.
 
El duelo se puede definir como el proceso de dolor ante una ausencia permanente de una fuente de placer. Me voy a enfocar en el duelo por una pérdida, que puede ser de un ser, querido una mascota, amigos, pareja, etc.
 
Hoy sabemos que hay dos tipos de duelo, el duelo “normal” que podemos ir sobrellevando en el día a día hasta que éste es superado y el duelo “complicado” que afecta aproximadamente al 15% de las personas y que les impide continuar con sus actividades cotidianas e incluso les hace desear su propia muerte.
 
La pérdida de un ser amado involucra muchos procesos, iniciando por el concepto del yo y de la afirmación de quienes somos con el ser amado, lo que produce que la mente se ponga en estado de alerta ante la pérdida. Todo este movimiento se encuentra en la corteza prefrontal. 
 
Cuando somos conscientes de la pérdida del ser querido, el cerebro entra en una fase de estrés ante la pérdida de todas las emociones que nos produce el ser querido, ya que la cercanía de la persona amada, las actividades que desarrollábamos con ella nos generan neurotransmisores de recompensa neural, (endorfinas, dopamina y oxitocina),  y ya no los tendrá, podemos decir que somos adictos a las emociones satisfactorias que nos producen las actividades placenteras, esto es la recompensa neural.
 
El duelo es un proceso inconsciente que se activa para sobrevivir ante el estrés de la pérdida permanente, la corteza cingulada que conecta el inconsciente al consciente lleva la información a la corteza cerebral prefrorontal y es cuando se activa el dolor, pero un hallazgo en las investigaciones es que este dolor también se puede llegar a asociar a la generación de neurotransmisores del placer, de tal manera que se genera el proceso de duelo “complicado”.
 
Cada caso es totalmente diferente, no hay medias en los tiempos de recuperación o incluso en el orden de los pasos del duelo identificados por los profesionales de la tanatología, lo que si podemos sugerir es que, si el dolor es tan intenso que interfiere con tus actividades cotidianas, busca ayuda profesional. 
 
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