Por una revolución en Cuba

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francisco rodriguez

En enero de 1959, un grupo de rebeldes ingresó en la Habana reafirmando el triunfo de la revolución. Las relaciones entre el gobierno norteamericano y la Revolución Cubana han sido hostiles. La característica de esta relación es el embargo o “el bloqueo”, como lo llama Cuba. 

 En 1960, la Revolución Cubana inició un sinnúmero de nacionalizaciones que afectó intereses estadounidenses. En consecuencia, el presidente Eisenhower decretó un embargo contra la Cuba revolucionaria, al tiempo que prohibió las exportaciones de Estados Unidos a Cuba, excepto medicinas y algunos alimentos. En febrero de 1962, el presidente Kennedy amplió el embargo imponiendo restricciones a las importaciones cubanas. La finalidad de este embargo consistió en que el gobierno cubano acelerase la compensación en favor de Estados Unidos por la nacionalización de sus empresas. El embargo quedó más reforzado con Bill Clinton  mediante la expedición de dos leyes que eliminan la posibilidad de hacer negocios en la isla. De esa manera, el embargo adquiere el carácter de ley para mantener las sanciones sobre Cuba, mientras su gobierno se niegue a democratizar sus instituciones y a mostrar respeto a los derechos humanos de su pueblo. En 1999, Washington extendió el embargo y prohibió a las filiales extranjeras de compañías estadounidenses realizar transacciones por montos superiores a los 700 millones de dólares anuales con Cuba. Las importaciones de fármacos y medicamentos estarían sujetas a condiciones. Pero al año siguiente, el mismo Clinton, autorizó  la venta  de algunos productos humanitarios.

Esa es la naturaleza y los alcances de los embargos a que ha sido sometida la Habana. No obstante, su gobierno mantiene relaciones con varios países del mundo, incluyendo a los Estados Unidos. El bloqueo cubano, entendido como la imposibilidad de hacer negocios con cualquier país, no existe. Cuba mantiene relaciones comerciales con varios países, por ejemplo, la Unión Europea, que es su principal socio; luego, viene China y el eterno benefactor de Cuba: Rusia. Estados Unidos también mantiene relaciones con Cuba, pues exporta alimentos y medicamentos a la isla desde hace poco más de 20 años.

Uno también debe tomar en cuenta la incapacidad del gobierno cubano para cambiar su modelo económico altamente centralizado, a diferencia de China o Vietnam cuyos regímenes políticos siguen siendo comunistas. Aquí las dos caras de la realidad de Cuba. La historia contemporánea no puede entenderse sin la Revolución Cubana, que auguró los cambios que la isla necesitaba para consagrarse como un país progresista, sin importar la ideología política de su gobierno. 

El pueblo cubano, consciente de su historia, necesita generar un cambio profundo, una revolución de verdad: “… revolución es sentido del momento histórico, es cambiar todo lo que debe ser cambiado, es igualdad y libertad plena, es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos, es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos …” 

#porunarevoluciònenCuba