Las Mujeres mexiquenses con sentimientos encontrados.

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Por: Fernanda Rivera

Si bien llegó la paridad de género, pero la participación efectiva de más mujeres en el ámbito público se encuentra en riesgo ¿sabes por qué?:

Por un parte es de la celebrarse la reciente aprobación de las reformas legales para que en nuestro estado la paridad de género sea una realidad, así como las medidas preventivas y sancionatorias para quienes ejerzan violencia política contra las mujeres.

Hasta aquí es claro el avance para que las mujeres mexiquenses tengamos la misma posibilidad de ocupar espacios públicos como legisladoras, presidentas municipales, poder ser regidoras y ejercer paritariamente en el ámbito judicial como jueces, entre otras instancias; reconocemos que la apertura de espacios se ha logrado gracias al esfuerzo de muchos legisladores, mujeres y hombres, así como colectivos de mujeres que han alzado sus voces y sumado voluntades para lograrlo.

Sin embargo, al tiempo que se dan estos avances, existe una iniciativa de Morena aprobada en comisiones que se prevé pronto serán votada en el pleno, la cual so pretexto de fomentar la austeridad de los ayuntamientos, tiene efectos muy negativos ya que proponen la reducción al 50% de los espacios de representación en los cabildos. “Menos regidores, más ahorros” dicen. Esto suena muy populista, ya que existen formas para generar ahorros sin menoscabo de la representación de las minorías, incluso de mujeres, en un sistema democrático y más en instancias que son tan cercanas al ciudadano como es el municipio a través de figura de los integrantes de un cabildo municipal.

La propuesta dice tener como motivación principal al reducir el número de síndicos y regidores en todos los municipios del estado y así ahorrar al erario municipal ciertos recursos que podrían ser aplicados a programas sociales o prioridades del gobierno en turno. Hasta aquí el discurso político.

La realidad es que con esta propuesta la representación de opciones políticas que no sean votadas por mayoría quedarán fuera y sin voz en los cabildos, es decir, las minorías serán excluidas de las decisiones públicas, el presidente en turno no contará con los contrapesos necesarios para evitar decisiones autoritarias y sin control social alguno; la propuesta legislativa conlleva a un sistema centralista donde la figura presidencial adquiere tintes hegemónicos.

Además de afectarse el principio democrático de la representación proporcional, se cuenta con la agravante de que si se reducen los espacios se reducen en automático el 50% de posibilidades de que más mujeres participen en la vida pública, un logro de la paridad de género en automático se afecta con estas medidas.

Sentimos gusto por celebrar que llegó la paridad, pero profunda frustración por tener que pelear la no reducción de espacios de representación de las diferentes expresiones políticas, y no sólo me refiero a la participación de las mujeres sino para la representatividad democráticas de las minorías, como pueden ser grupos indígenas. Grave retroceso en nuestro estado.