El ejército de los Estados Unidos: el mayor consumidor de petróleo en el mundo

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Por: Francisco Rodriguez

Un estudio reciente de científicos de la Universidad de Durham y la Universidad de Lancaster publicado por la Royal Geographical Society en el Reino Unido denota el impacto del ejército estadounidense en el cambio climático a través de un análisis crítico de sus cadenas de suministro globales, ya que para mantener su capacidad operativa, las fuerzas armadas requieren una extensa red de portacontenedores, camiones y aviones de carga para sufragar sus operaciones logísticas en todo el mundo; por ejemplo, en el 2017, el ejército de los EE. UU necesitaba alrededor de 42,9 MILLONES DE LITROS DE PETRÓLEO POR DÍA, lo que provocó la emisión de más de 25 MILLONES DE TONELADAS DE DIÓXIDO DE CARBONO EN EL MEDIO AMBIENTE.

La Fuerza Aérea de los Estados Unidos compró combustible por valor de $ 4.9 mil millones en el mismo año, la Armada $ 2.8 mil millones, seguida por el Ejército con $ 977 millones y los Marines con $ 36 millones. Circunstancia que culminó con la emisión de más gases climáticamente efectivos sobre la MAYORÍA DE LOS PAÍSES.

La política climática estadounidense es contradictoria: confronta los efectos del cambio climático sin dejar de ser el mayor consumidor institucional de hidrocarburos del mundo. No es coincidencia que las emisiones militares de los EE. UU tengan más probabilidades de “pasarse por alto” en los estudios sobre el cambio climático, ya que a los investigadores les resulta relativamente difícil obtener datos consistentes del Pentágono y las agencias gubernamentales estadounidenses. De hecho, el país insistió en una excepción para informar sobre las emisiones militares en el Protocolo de Kioto de 1997.

En base en el mismo estudio, los científicos determinaron que las fuerzas estadounidenses, si fueran un estado-nación, serían el 47º mayor emisor de gases de efecto invernadero en el mundo tomando en cuenta únicamente las emisiones del uso de combustible.

El Acuerdo de París sobre el Cambio Climático del 2015 vinculaba a sus firmantes para disminuir la emisión de gases de efecto invernadero y mantener el calentamiento de la tierra por debajo de los 2º C hasta lograr el 1.5º C. Este compromiso requería que los países, sobre todo los industrializados, redujeran las emisiones de gases de acuerdo a su producción nacional, mejora en la capacidad e infraestructura para adaptarse a los cambios producidos por el calentamiento global; incluso financiar a los países en desarrollo para que puedan implementar su propia tecnología pro ambiental, y ser transparentes en cualquier inversión en favor del cambio climático.

No obstante, el Acuerdo de París, Estados Unidos se ha desistido unilateralmente de los compromisos logrados en esa cumbre.