14 de julio, aniversario de la Toma de la Bastilla, el inicio de la Revolución Francesa.

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Por: Francisco Rodriguez

            En Europa impera el absolutismo, un sistema de gobierno en el que el rey es titular de gobierno por derecho legítimo. En París gobierna desde 1794 el joven Luis XVI. Como el poder se concentra en el rey, nobles y eclesiásticos se reparten los beneficios de ese sistema. Debajo del rey se encuentran los tres estamentos tradicionales que conformaban la sociedad francesa: la nobleza, el clero y los comunes, conformado este último estamento por una incipiente burguesía de artesanos, comerciantes, abogados y médicos.

            La mala cosecha de 1787 genera más crispación. La crisis  económica apremia y el rey no reacciona. El año de 1788 trae otra mala cosecha y una hambruna general en Francia, por lo que Lafayette propone convocar a los Estados Federales, o sea, una asamblea extraordinaria que convoca a representantes de los llamados tres estados: el clero, la nobleza y el pueblo. El rey acepta. Comienzan a soplar los aires de revolución.

            1979: libertad, igualdad y fraternidad.

            En la Asamblea de los Estados Generales cada estado tiene un voto, así que el clero y la nobleza unidos siempre se imponen, pero el 5 de marzo de 1789, representantes del pueblo que eran mayoría en la Asamblea imponen el voto por individuo y fundan la Asamblea Nacional que se declara único representante legítimo del pueblo francés. Comienza la revolución.

            En la Asamblea Nacional, Lafayette presenta un borrador de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, base e inspiración de todas las declaraciones de derechos humanos que se conocen hasta hoy.

            El absolutismo está acorralado. El 20 de junio una guardia cierra el recinto de la Asamblea, y el pueblo no tiene donde reunirse. Los asambleístas encuentran un espacio en una antigua cancha de pelota y juran allí no disolverse hasta no contar con una constitución.  La Asamblea Nacional se declara constituyente y es el principio de la autodeterminación del pueblo galo.

            Para los efectos de defender la constitución, se crea la Guardia Nacional, una milicia popular de 48 mil hombres sin armamento bajo el mando de Lafayette. El pueblo saquea en busca de comida, pero falta la pólvora y las municiones para el nuevo armamento y se sabe que están en La Bastilla, la fortaleza y prisión de la realeza.

            El 14 de julio de 1789 el pueblo se lanzó al asalto de La Bastilla, símbolo del absolutismo francés, ubicada a las afueras de París. Esa jornada del 14 de julio puso en marcha la revolución, ya que en ese instante Luis XVI perdió la batalla por París, así que la rendición del monarca francés fue entendida como una gran victoria adornada con actos heroicos. 

            Este hecho histórico significó el símbolo del triunfo de la Revolución Francesa y el inicio de una nueva etapa de libertad.

            Luego de luchas y disputas internas entre grupos políticos, el gobierno emergente de 1795 dicta una nueva constitución y se elige un Directorio de cinco miembros. Con Napoleón Bonaparte las ideas de la Revolución Francesa siguen expandiéndose por todo el Viejo Continente. Esa es otra historia.