La asfixia del Valle de México y las políticas reaccionarias

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En el mes de mayo los habitantes del Valle de México vivimos una de las más grandes contingencias ambientales del presente milenio causado por los incendios agrícolas, forestales y de pastizales ocurridos en el sur de la Ciudad de México (CDMX), en el norte del Estado de México, más un evidente aumento de contaminación atmosférica por la actividad industrial y vehicular, que se mezclaron entre el 9 y 13 de mayo. La combinación de estos factores provocó que la concentración de partículas PM 2.5 en el aire alcanzaran los 138 puntos, cuando el límite es de 120 para tener una calidad medianamente aceptable.
El 14 de mayo la Comisión Ambiental de la Megalópolis (Came), que es una instancia intergubernamental integrada por el Gobierno Federal, el gobierno de la CDMX y los correspondientes en los estados de Hidalgo, México, Morelos, Puebla y Tlaxcala, activó una Contingencia ambiental extraordinaria emitiendo recomendaciones a los habitantes y aplicando el “Hoy no circula”, el cual fue ampliado al día siguiente.
Para el 15 de mayo la Ciudad ya se asfixiaba. Los niveles de contaminación no descendían. La SEP entró en escena y suspendió las clases el 16 de mayo para los alumnos de educación básica y media superior, sumándose la UNAM, el IPN y otras Universidades, suspensión que se extendió al viernes 17. Fue hasta ese día, y con un poco de ayuda de la lluvia, cuando la Came levantó la contingencia ambiental.
Pasó más de una semana desde el inicio de la contingencia cuando el miércoles 22 la Came presentó su Programa para Contingencias Ambientales del Valle de México, que entre otros puntos está el sumar a los “Hoy no circula” al 20% de los vehículos con holograma “0” y “00”, mientras que se añadieron 41 municipios del Estado de México y 6 del Valle de Toluca a los programas de prevención y combate de contaminación ambientales.
¿Por qué tardaron varios días en implementar acciones? Simplemente porque no había protocolos de actuación para contaminación excesiva por PM 2.5, solo se tenían planes para actuar ante altas concentraciones de partículas PM 10.
Esto no es nada nuevo. El Valle de México ha crecido bajo irregularidades, falta de planeación y con poca o nula cultura de prevención. Se vivió en 1985 en la Ciudad de México cuando se obligó a crear el Sistema Nacional de Protección Civil y que, a pesar de todo el esfuerzo, las anomalías continuaron hasta 2017.
Hasta el momento solo la CDMX ha emitido planes de movilidad que tratan de ayudar a mitigar el impacto ambiental y mejorar la calidad del aire. Mientras que en el Estado de México aún no hay acciones concretas.
Las instituciones de coordinación existen, la voluntad política ya está presente, por lo que solo falta dar el siguiente paso y actuar hoy que estamos en el límite, de lo contrario las consecuencias serán graves y nos afectarán a todos.