La contrucción de lo urbano

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El pasado 28 de noviembre, académicos de la UAM Cuajimalpa y la asociación civil CAMINA (Centro de Estudios de Movilidad Peatonal) publicaron el índice de Seguridad en Cruces Peatonales 2018, el cual mostró que el 90% de los cruces de la Ciudad de México son inseguros. La calificación promedio fue de 4.1/10, donde ningún punto analizado obtuvo una calificación equivalente a 10.
A nivel nacional la situación no es muy diferente. La infraestructura vial es deficiente tanto para automovilistas, como para peatones, ciclistas y transporte público. Para muestra, el 21 de noviembre, el Director de Movilidad de Puebla, perdió la vida tras ser atropellado por un autobús en un cruce mientras conducía su bicicleta, algo lamentable. Él se suma a los otros cientos de personas que pierden su vida en las vialidades. De acuerdo con la información de Accidentes de tránsito terrestre en zonas urbanas y suburbanas del INEGI, en 2017 se registraron 4,394 decesos y 91,157 heridos, todos ellos como resultado de accidentes viales.
¿Quién es el responsable de esto? Si, aunque parezca increíble, los automovilistas o los peatones imprudentes no son los responsables. La construcción del espacio, la forma en que lo entendemos y lo usamos, es el factor principal que causa estos accidentes. Es tan fundamental, que influye en casi todas nuestras decisiones, en el modo de transporte, en los tiempos de traslado, en la productividad, en el estrés, hasta en la forma de amar. Una serie de factores que, a veces, pasan tan imperceptibles que los hacemos obvios al momento de, por ejemplo, elegir dónde iniciar un nuevo proyecto (y que será tema de otra columna).
La forma de construir nuestro entorno surge a partir de la interacción de, al menos, cuatro elementos fundamentales: las empresas, el gobierno, la sociedad y el propio espacio. Los tres primeros interactúan entre si incidiendo sobre el cuarto factor, y viceversa.
Por lo anterior, en las sociedades del siglo XXI, todos participamos en la construcción de lo urbano. Debemos, por tanto, colaborar en los nuevos proyectos, opinar con la información suficiente, exigir, proponer, crear alternativas y tener iniciativa propia. Porque “todos hacemos el espacio y el espacio nos hace a todos”.
Una excelente opción para las uvas de este año: proponerse el reto de incidir en la construcción de lo urbano.