Todas las mamás… ¿mienten?

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“Todas las mamás son unas mentirosas”.  Diego Luna dixit.  En un lamentable video comercial de una marca de carnes frías, la aseveración es demoledora. Quizás cumple su propósito publicitario (poner en la mente del consumidor la marca específica). Pero en la forma de hacerlo, denota una trivialización y una relativización de valores muy burda, así como una ignorancia vulgar y patética.  Más si se toma en cuenta que el video se transmite en una fecha por demás emblemática para la población mexicana.
Si bien podríamos deducir que se trata de un ardid argumental para generar el rating y el posicionamiento comercial, hacerlo a costa de valores altamente sensibles para la población demuestra una osadía mayúscula: lo que exige un manejo muy cuidadoso del contenido. Y toda osadía tiene el riesgo de caer en traspiés flagrantes que minan la eficacia del resultado. Este video no es la excepción, lamentablemente.
De ahora en adelante, ¿ésa será la marca que prefieran las mamás mentirosas para engañar a sus familias? ¿Lo harán con la mejor y “más noble” de las mentiras que tengan a su alcance?  ¿Si todas son unas mentirosas, no nos podrán ayudar jamás a descubrir la verdad?  Para Diego Luna y la marca en cuestión, así es. Tal parece que la confusión no es sólo de palabras, ideas e intenciones, sino de valores.
Con el pretexto de resaltar un sentimentalismo facilón, se exhiben deficiencias y vacíos que darían pena al más colmilludo de los publicistas serios. Con tal de probar su aseveración, Luna describe los episodios frecuentes de las mamás mentirosas: el crecimiento, las aventuras, eres el mejor, la cena de astronautas…. Miente con la cara (eres el más guapo), le miente a sus necesidades (levantarse temprano), sus mentiras van más allá (engañar al tiempo, a las enfermedades), miente porque no la tiene fácil, siempre de pie, luchando, miente cuando te dice que todo está bien. Y hoy celebramos que no hay “mentiras más nobles” que las suyas, dice al final… filosóficamente convencido.  Estamos ante una revelación: la madre como el ser contumaz de la mentira como modo de vida… ya ni el demonio, ¿eh?
Todo lo que la mamá hace, calificado aquí como mentira, es claramente una forma de motivar y crear una imagen positiva para cimentar la autoestima del niño. Es una obra educativa fundamental. Es el llamado “efecto Pigmalión” (trata a las personas como lo que pueden llegar a ser, no como lo que son). Si de mentiras se trata, recomiendo la película “La vida es bella”, que muestra la genialidad del uso de “la mentira” como recurso para soportar una verdad indignante, opresiva y dramática.

Siempre será agradecible todo esfuerzo de comunicación comercial formulado con inteligencia, creatividad e impacto, dirigido a lo mejor de las personas. La naturaleza humana despliega valores que se pueden aprovechar en formas muy variadas, sin lesionar las aspiraciones genuinas de individuos o grupos con simplificaciones facilonas e ignorantes.
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