Inseguridad en Zona Esmeralda

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 Hace veintidós años, cuando llegamos a vivir a Sayavedra, la casa estaba casi terminada. Lo único que faltaba eran cerraduras para puertas y ventanas, pero no nos preocupamos: cerrábamos con hojas de papel dobladas. Durante mucho tiempo dejábamos la puerta de entrada abierta durante el día y no cerrábamos los coches. Nos sentíamos tan seguros que jamás pensamos que las cosas se descompondrían como lo hicieron.
              Calculo que sería a fines del sexenio de Fox cuando comenzó a circular la noticia de que había cada vez más narcotraficantes en los fraccionamientos de Zona Esmeralda. Entonces no hay que preocuparse, decían, pues como viven aquí, la zona es segura. Parecía una leyenda urbana, hasta que algunos conocidos se fueron porque les tocó la desgracia de vivir cerca de “casas de seguridad”. Pero los casos eran uno o dos, realmente aislados. Calderón, en su sexenio, declaró una guerra sin estrategia ni una base de integridad al narco. Y la guerra se ha recrudecido ahora en el sexenio de Peña Nieto, donde no hay gobierno, donde Mexico se ha convertido en el país en donde todos se apresuran a sacar tajada, antes de que termine de desmoronarse.
          A comienzos de 2015, cuando nos enteramos de que por cuestiones de trabajo de mi marido nos iríamos de México, acababan de “levantar” a un hombre enfrente de la taquería “El jacalito” de Chiluca, a la vista de todos. Cuando comenté a mis amigas que me iba de Mexico, en vez de lamentarlo, muchas me felicitaron, pues cada vez era mayor el miedo cada que nuestros hijos salían con sus amigos los viernes o sábados, o cuando el marido iba a llegar tarde del trabajo.
         Hace poco leí que la tasa de feminicidios en Ecatepec iguala a la de Ciudad Juárez y leo lo que declaran los peritos argentinos que vinieron a investigar la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa: “Las cifras de víctimas son comparables con las de cualquier conflicto armado”. Porque así es: México está en guerra.
       Zona Esmeralda era de los sitios en donde parecía no pasar nada. Sin embargo, cada vez hay más hechos de violencia.  Sólo para hablar de este año:
           El 29 de febrero asesinaron a un hombre en el estacionamiento de Superama.
         El 11 de marzo hubo una balacera en Galerías Atizapán, con saldo de un fallecido.
          El 8 de abril , en Privada de Brunley, en Sayavedra, un incidente con gran presencia de patrullas, que aún no se aclara pero se cree fue un intento de secuestro.
            Ese mismo día, un intento de secuestro de una señora en Galerías Atizapán.
           El 15 de abril desaparecieron Ana Cristina Suárez Espinosa y Allen Yusuf Hurtado en la Zona Azul de Satélite, y el 22 de abril se asesinó al alcalde de Jilotzingo, Juan Antonio Mayén Saucedo.
           Se publicaron en las redes sociales medidas que los jóvenes pueden tomar para prevenir los levantamientos por parte de un cartel de policías en Atizapán.

          Es el momento de actuar, antes de que la violencia se enseñoree del lugar que amamos y es nuestro patrimonio. Es hora de pedir a nuestras asociaciones que nos respalden con medidas eficaces, sin los pretextos de siempre. Que nos representen ante la autoridad municipal y, en fin, es hora de salir a la calle, como harán los vecinos de Satélite en la marcha que han organizado para el sábado 30 de abril.