

No cabe duda de que la idea de la longevidad ha penetrado en el inconsciente colectivo de esta época. Acabo de ver, sorprendida, un video sobre Liz Parrish, una mujer llamada la paciente cero de la terapia genética que, según se dice, ha rejuvenecido cuarenta años biológicos. En 2015 se inyectó ella misma la primera terapia genética de telomerasa. Fue algo que no pudo hacer en EU porque era ilegal y tuvo que hacerlo en Colombia. Lo que hace la telomerasa, explica, es alargar y mantener los telómeros, que son unas estructuras situadas en los extremos de los cromosomas y que protegen el ADN. Cada vez que una célula se divide, los telómeros se acortan hasta que llega un punto en que la célula ya no puede dividirse más y entra en senescencia o envejecimiento celular convirtiéndose en una célula senescente (a veces llamada “célula zombie”). Al mantener o alargar los telómeros que protegen los cromosomas, la telomerasa puede favorecer la capacidad de renovación celular. Según los estudios que se ha realizado, cuando se hizo la primera terapia tenía cuarenta y cuatro años cronológicos y sesenta y dos biológicos. Cinco años más tarde, en 2020, cuando en aguas internacionales se inyectó otras dos terapias, su edad biológica había retrocedido a los veinte años. Ella afirma que la enfermedad madre, el origen de todas las enfermedades, es el envejecimiento. Si se consigue tratarlo como enfermedad y revertirlo, logrando el rejuvenecimiento celular, muchas de las enfermedades desaparecerán.
Escuché todo esto más que sorprendida de que algo así hubiese sucedido ya. En otra vertiente del mismo tema están los experimentos en donde se utilizan los factores de Yamanaka. Shin´ya Yamanaka es un científico japonés que ganó el Nobel de medicina en 2012 por descubrir cuatro genes que, al activarlos, ocasionan que cualquier célula del cuerpo, sin importar la edad que tenga el individuo, pueda rejuvenecer.
A partir de entonces aparecieron varias empresas con el objetivo que aplicar lo que se dio en llamar los factores de Yamanaka a la humanidad y se han hecho muchos experimentos. Se creó entonces la Reprogramación Parcial Epigenética, con la cual se ha conseguido rejuvenecer células hasta lograr su estado óptimo sin tener efectos adversos. Uno de los primeros estudios se hizo en ratones ciegos, y el resultado fue que recuperaron la vista. A partir de entonces se han seguido haciendo experimentos -siempre en ratones- en el corazón, el cerebro, el sistema inmunológico, el digestivo, en la piel y por fin en el cuerpo entero. Se consiguió aumentar su esperanza de vida al doble. Hay dos empresas muy grandes dedicadas a eso, una de ellas es Altos Labs, de Jeff Bezos, y la otra Retro Biosciences, de Sam Altman que están tratando de conseguir que estos avances se puedan utilizar en humanos.
El doctor José Hernández Poveda, médico neurocirujano, investigador y autor de numerosos artículos y fundador de Age Reversal, informa la que según él es la noticia más importante de nuestro tiempo: que la FDA, la agencia regulatoria de alimentos y medicamentos de Estados Unidos, acaba de aprobar la primera aplicación de Reprogramación Parcial Epigenética en humanos para revertir la ceguera. Han comenzado a captar pacientes para someterlos a este tratamiento. Es la primera vez que se usará en humanos ciegos. Si se realiza con éxito, dice el doctor Hernández, lo siguiente sería utilizar la reprogramación para el Alzheimer, luego para problemas del corazón, de los riñones y otros. El objetivo es que pueda aplicarse en el cuerpo entero acabando así con el envejecimiento. Si esto funciona, afirma el doctor Hernández, no existen los límites. No voy a decir que mañana vamos a ser inmortales, porque hay que ver qué pasa con estos experimentos, sin embargo el futuro es muy emocionante
¿Pero qué es el envejecimiento? Según la teoría de la información del envejecimiento de David Sinclair, básicamente es pérdida de información. Haciendo un símil, cada célula tiene su manual de instrucciones, que es el ADN, que con el tiempo va perdiendo palabras hasta volverse ilegible. La célula tiene cada vez más problemas para obtener la información que necesita, por lo cual no puede cumplir sus funciones y el órgano va dejando de funcionar. Eso es envejecer. Lo que hace la Reprogramación Parcial Epigenética es limpiar ese manual de instrucciones, borrar todo el daño acumulado y darle a la célula la copia completa para que las células vuelvan a funcionar como en su mejor momento. Seguiremos siendo los mismos, dice el doctor Hernández, pero con la apariencia del momento en que las células han funcionado mejor que nunca. Dentro de cien años podría volverse muy difícil adivinar la edad de las personas. La edad dejaría de ser un obstáculo para emprender nuevos objetivos académicos, para tener hijos a edades que hoy nos parecen absurdas, para tantas cosas. La vida se expandiría. Sería entrar en una era de la abundancia de tiempo.
Desde mi punto de vista, hay dos factores que de manera preponderante cambiarán la apariencia de nuestro mundo en poco tiempo. Uno es el rejuvenecimiento de millones de personas, que nos obligará a idear soluciones para la sobrepoblación ocasionada por el alargamiento exponencial de la esperanza de vida, y para asuntos económicos como el de las pensiones -¿será razonable otorgar pensiones a los sesenta y tantos años cuando las personas comiencen a pasar el umbral de los ciento veinte?-. El otro factor será la sustitución de cantidad de personas por robots en oficios y profesiones. Es claro que nuestra sociedad no se parecerá en nada a aquella en la que vivimos hoy y que lo que nos parece normal será visto con asombro. Cada vez que voy al dentista a hacerme alguna cura, me someto a un examen ginecológico, o me hago una mastografía, no dejo de comentar que en cincuenta años las personas no lo podrán creer cuando conozcan los tratamientos médicos a los que nos sometíamos. Nuestra época se verá como hoy vemos el medievo. Y nos encontramos parados justo en el momento en que el cambio inicia.