La doble moral: el juego de la ética

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eder santos

Esa línea delgada entre la ética y moral, ha representado para nuestro país una lucha constante, más aún con el uso de redes sociales, donde ahora nos hemos convertido en especialistas en diferentes materias, emitimos nuestra opinión sobre el tópico que impera, algunas ocasiones somos expertos en aeronáutica, otras más, en la defensa de los derechos de las mujeres o bien, en política, religión, transparencia e incluso anticorrupción.

¿Cuánto peso tienen nuestras palabras y cuántas fronteras traspasan gracias a las Tecnologías de la Información?­ Tan solo basta, si analizamos los trending topics a nivel nacional, desde el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, pasando por el Tren Maya, los feminicidios innumerables desde Debanhi hasta aquellas mujeres que no son objeto de los medios de comunicación, pero que sus nombre se encuentran grabados en cada una de las familias mexicanas; también hemos hablado en innumerables ocasiones de la ola de violencia, el clima y el desfile de todos y cada uno de empresarios y políticos, desde Claudia Sheinbaum hasta Samuel García o Ricardo Salinas Pliego; nadie ha salido librado, de ahí el dicho “en la casa del jabonero, el que no cae resbala”.

Y la tentación siempre está a un click para poder ser leídos, una decisión difícil y sencilla a la vez, entonces en este punto, me regreso a Monterrey, porque no solamente es Debanhi, son todas aquellas mujeres desaparecidas y asesinadas, madres de familia, estudiantes, trabajadoras y profesionistas; en fin, son todas ellas, mujeres con rostros y nombres, aquellas que un día salieron, pero jamás regresaron, todas dejaron un espacio vacío en sus hogares y la desolación es permanentemente.

Todavía existen algunas dudas respecto a este suceso, ¿Por qué corría?, ¿Cómo llegó a la cisterna?, pero ¿Realmente la culpa es de la víctima?, ¿O de las amigas que la dejaron ir sola de la Quinta Diamante, o bien, de los padres que le dieron permiso de salir?; justo en este punto conocemos realmente este juego de la doble moral, porque ninguna mujer debería ser violentada en ninguna circunstancia.

¿Hasta dónde llega este gran juego de creernos especialistas en todas las materias?, ¿Quién nos permitió considerarnos sabedores de los sentimientos de los demás?, ¿Quién permitió el acceso a nuestra privacidad?, solamente aquellos que se encuentran ocupando el lugar del gladiador en medio de ese gran circo romano, pueden determinar qué es lo correcto y lo incorrecto, es necesario no ser partidarios de esta quimera, donde por un lado es permisible inmiscuirnos en la vida de los demás y, por otro, es repugnante realizar una pantomima en medio de una desgracia.

Se avecina el 10 de mayo, con esa aura de luto, por todas aquellas madres que han perdido a sus hijas, aquellas que escriben el nombre de sus seres queridos en donde les es posible; pregunto, ¿Quién puede decir que no es adecuado pintar las paredes de las catedrales o universidades?, ¿Quién osa estar en contra de marchar el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer? Será permisible moral y éticamente cuando estemos del otro lado del telón.

Escribo esta nota, con mi apoyo permanente a quienes se levantan y se manifiestan, con las condolencias para aquellos que han perdido a un ser querido, pero sobre todo con la convicción de que la realidad ética de nuestro país cambiará pronto.

En fin, el trecho hecho dicho.