Entre la Ética y el Arte en México

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eder santos

A mí me encanta México, tal como afirmó José Luis Borges “Me gusta tanto que no me gusta que les guste a otras personas. Es un amor así, celoso.”. Justo así, mi amor es extremadamente celoso, por este país surrealista, que ha sido cuna de grandes artistas.

Quiero empezar con Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón, mejor conocida como Frida Kahlo, mujer que rescató las raíces del arte popular mexicano y dignificó la vestimenta tradicional; o Diego Rivera, su esposo, el genio muralista por excelencia, es imprescindible conocer su obra denominada “Sueño de una tarde en la Alameda Central”.

No es posible dejar de mencionar al paisajista oriundo de Temascalcingo, José María Velasco, quien enalteció la geografía mexicana; fue profesor de José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros, el primero conocido como el “Goya Mexicano”, ya que en sus obras como Katharsis, se observa una personalidad propia, con colores rojos que contrastan con los blancos; por su parte el Maestro Siqueiros autor de la obra “Retrato de la burguesía”, que se encuentra en el Sindicato Mexicano de Electricistas, mural que constituye una de las obras más significativas del siglo XX.

Al revolucionario del arte mexicano, Rufino Tamayo, cuyo estilo es indefinible e inclasificable, quien dijo “¡Pobre del arte si está comprometido! Si está al servicio de otras cosas, ya no tiene su calidad principal.” El mexicano internacional, que prefirió dar un rumbo distinto a sus obras, presentándolas con carácter y personalidad propia. No se queda atrás María Izquierdo, primera artista plástica que expuso fuera de nuestro país, quien afirmaba “es delito ser mujer y tener talento”, dándole un espacio privilegiando dentro de sus obras a la figura femenina. 

Aurora Reyes, Emilia Ortiz, Jorge González Camarena, Emilia Ortiz, a la mexicana honoraria Leonora Carrington, Leopoldo Flores, Luis Nishizawa; en fin, la lista es interminable, cada uno de ellos, crea con sus manos obras de arte, pero ¿Cuál es el común denominador de todos estos artistas? Sin duda, defender el arte de cualquier influencia que distorsione el mensaje que se pretende transmitir mediante el pincel y la pintura.

Es por ello que su ética e integridad son intachables, no se doblegó en ningún momento y es inquebrantable; así pues, debemos tener como mexicanos esos principios, los cuales no se deben corromper ante ninguna circunstancia, convencidos que el arte transforma vidas y, sobre todo, cambia realidades.

En vísperas del Día Mundial del Arte este 15 de abril, festejemos en grande a todos y cada uno de nuestros artistas, mantengamos vivo su recuerdo y su legado, seamos parte de esta fiesta inclusiva.

En fin, el trecho hecho dicho.