El amparo, una herramienta para un regreso seguro a clases

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Service staff disinfecting hands of a girl in the classroom

Columna invitada: Leticia Buitrón Cornejo

Como muchos saben, el Amparo es un recurso de carácter legal que nos ayuda a defendernos de leyes, actos u omisiones de la autoridad que lastimen nuestra esfera de derechos y garantías. La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos tutela desde el año 2011 los Derechos Humanos, haciendo un reconocimiento de los mismos como inherentes al ser humano, sin distingo de ningún tipo, dando así un paso trascendental, pues antes esta norma suprema solamente nos otorgaba garantías y no hacía dicho reconocimiento- O sea, gozábamos de los derechos que este dispositivo normativo nos otorgaba, pero no había un pleno reconocimiento de nuestros derechos inherentes como personas. En consecuencia, con este reconocimiento los tratados internacionales pasaron a tener una jerarquía de iguales frente a nuestra constitución.

Desde su proclamación, hecha por la Asamblea General de las Naciones Unidas en París (Resolución 217 A (III)) el 10 de diciembre de 1948, la Declaración Universal de los Derechos Humanos estableció (numeral 25, párrafo I) que “toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios”, reconociendo así que el derecho a la salud es fundamental e inherente a todos los seres humanos. 

Lo anterior lo comento con el fin de que se entienda la importancia de velar por la salud, máxime frente a una pandemia que nos pone en un estado mayor de vulnerabilidad. Dicho esto, entro en materia: 

El pasado 24 de junio de este año, vía el comunicado No. 23/2021 de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), relativo a la modificación a la autorización para uso de emergencia de vacuna Pfizer-Biontech, nos enteramos que dicha vacuna usada para prevenir el contagio por Sars-Cov2 o Covid-19 estaba lista para aplicarse a jóvenes de 12 a 17 años. “El Comité de Moléculas Nuevas (CMN), sesionó sobre esta ampliación de grupo etario el 11 de junio de 2021, y por unanimidad sus integrantes emitieron una opinión favorable”, establecía dicho comunicado, mismo que a su vez agregaba que “esta autorización de uso de emergencia y su respectiva ampliación certifican que el biológico cumple los requisitos de calidad, seguridad y eficacia necesarios para su aplicación a personas de 12 años en adelante”. 

Lo anterior como producto de la solicitud que para dicho fin hizo dicha farmacéutica el 12 de mayo pasado, toda vez que en marzo los laboratorios BioNTech y Pfizer dieron a conocer que sus ensayos de fase 3 en jóvenes de 12 a 15 años tuvieron “una eficacia del 100% y una sólida respuesta de los anticuerpos”. Lo anterior propició que el pasado 7 de julio la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicara en su página de Internet una guía donde recomendaba el uso de este biológico para el sector de edad referido. 

A pesar de lo antes expuesto, y sin entrar en detalles en términos de lo declarado por diversas autoridades, este biológico no está siendo aplicado a los jóvenes de este rango de edad en nuestro país. Por fortuna, y ya conocimos los casos de Ingrid Nattalie, de 13 años de edad, y de Mario Andrés Rodríguez, de 16 años de edad, tenemos el recurso del amparo y el antecedente de que varios de los que se han interpuestos han procedido, haciendo valer así el derecho humano a disfrutar del más alto nivel posible de vida y de salud, sin discriminación alguna para acceder a servicios para la prevención de enfermedades epidémicas. Lo anterior cobra mayor relevancia en estos momentos, pues nuestros jóvenes necesitan regresar a las aulas, pues el plazo fatal del fin de cuarentena obligatoria está por perecer y el amparo se vuelve una gran opción, pues con el otorgamiento de las debidas suspensiones los jóvenes pueden ser inoculados y el regreso a clases se vuelve mucho más seguro. Entendamos que la vacuna no es la única medida de protección ante este virus que ha dejado millones de muertos en el Planeta, pero sí es la mejor. Sin duda la vacunación, a la par de las diversas medidas sanitarias que las escuelas tomarán para el inminente regreso a clases, será un gran aliado para el magisterio, para los padres de familia y para los propios estudiantes, pues así podrán continuar con el ciclo escolar.

La vacunación ha evitado millones de muertes en el Planeta, máxime después del surgimiento de la variante Delta. El 96% de las personas que han fallecido en México desde que iniciaron los procesos de vacunación a la fecha son personas no vacunadas. En consecuencia, es imperativo que los jóvenes que regresen a clases presenciales lo hagan de modo seguro, no podemos arriesgar su salud y su vida, pero tampoco podemos permitir que se alejen más tiempo de las aulas. Sin duda este tipo de amparos se vuelven una herramienta fundamental para un regreso seguro a clases, pues los jóvenes que los obtengan podrán seguir adquiriendo las herramientas que la educación y la sociabilización otorgan para su futuro, sin poner en riesgo su salud y su vida. No podemos permitir que el debate sea el asistir o no asistir a clases por temor, pues tanto o más importante es el regreso a clases que la reactivación económica.