Mediocridad

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En días pasados, a pregunta expresa sobre los políticos mexicanos, una cantante los relacionó directamente con la palabra Mediocridad. La citada voz dijo que nuestros políticos, pero no únicamente éstos, estaban permeados de una mediocridad que mantenía en el letargo a este país.
El Principio de Mediocridad, de origen copernicano, asentado por Gott y llevado hasta el Apocalipsis, plantea fórmulas matemáticas para predecir la duración de ciertos fenómenos. En Ciencias Sociales, el principio de mediocridad plantea lo “común” como distintivo de la raza humana hasta su extinción.
En términos de reflexividad es José Ingenieros, a principios del siglo XX, quien destaca por sus ideas en torno al tema. Condensadas en una de sus obras más reconocidas: El Hombre Mediocre, Ingenieros lo define como “una sombra proyectada por la sociedad”.
A lo largo del texto, el autor teje una reflexión desde el Idealismo y el Romanticismo, así como desde diversas disciplinas como la Filosofía, Ética, Sociología, entre otras.
Ingenieros plantea a la mediocridad como una característica inherente a algunos seres humanos. Repara en el peligro que representan estos perfiles, todos juntos, como reproductores de los males sociales. “Funcionan como rebaño”, dice Ingenieros, como grupo de personas que se “cubren” a sí mismos hasta convertirlo todo en mediocracia. “En la ostentación de lo mediocre reside la psicología de lo vulgar”.
Nuestros políticos de ficción son esas sombras proyectadas por la sociedad. Aquí está lo alarmante: estos políticos son SOMBRAS PROYECTADAS DE LA SOCIEDAD. ¿Entonces la sociedad hace esto?
  •       Trafica influencias.
  •     Saca el mayor provecho económico de cualquier situación.
  •       Engaña con un modelo de vida que no tiene.
  •       Dice una cosa y hace otra.
  •        Se somete a quien tiene más poder y dinero.
  •        Viola la ley.
  •        Hace declaraciones sobre un tema y al día siguiente se desdice.
  •        Critica la corrupción pero en la primera oportunidad juega en ella.
  •       Es desleal a todo, menos a sí mismo.
  •       Evade asumir una postura, por si es necesario jugar en otro grupo de poder.

 

La encrucijada de la política hoy no pertenece exclusivamente a las políticas y los políticos –de todos los partidos, colores y banderas-. México tiene más de 100 millones de habitantes, y no todos son políticos ni ladrones… ni mediocres.

Pensar a los políticos de ficción es, también, pensar a los empresarios, a las universidades, a las organizaciones no gubernamentales, a los sindicatos, a las amas de casa, a las y los estudiantes. Pensar a la mediocridad como esa sombra proyectada por la sociedad es pensarnos pensando.