Igualdad sustantiva en el entorno laboral: la prevención como el siguiente paso

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Hablar de igualdad sustantiva en México hoy es reconocer que vivimos un momento histórico. En los últimos años, se han fortalecido marcos normativos, políticas públicas y una visión institucional que coloca a las mujeres en el centro del desarrollo. Este avance representa décadas de esfuerzo y decisiones que hoy comienzan a transformar la realidad de muchas mexicanas.

Sin embargo, como en todo proceso de cambio, el reto no está únicamente en lo que se establece desde la ley, sino en cómo se vive en la cotidianidad. Y es precisamente en los espacios de trabajo donde la igualdad sustantiva encuentra uno de sus mayores desafíos, pero también una gran oportunidad.

Muchas empresas han avanzado en la implementación de protocolos y lineamientos en favor de la igualdad. No obstante, aún existe una brecha entre lo que se establece en papel y lo que realmente se experimenta en el día a día. De acuerdo con datos recientes, el 26.9% de las mujeres en México ha vivido acoso laboral o sexual y el 22% de las profesionistas ha experimentado mobbing o acoso sistemático (INEGI, 2025; RMS Sindicalistas, 2025). Además, en 2025 se registraron más de 9,900 denuncias por acoso u hostigamiento sexual en el ámbito laboral (RMS Sindicalistas, 2025).

La discriminación también sigue siendo una constante. Una de cada tres mujeres mexicanas ha enfrentado discriminación laboral por su género (Encuesta nacional, 2025- 2026; El País), mientras que organismos como el IMCO señalan que esta es una de las formas de violencia más frecuentes dentro del trabajo. Estas cifras reflejan que la violencia laboral sigue siendo una realidad que muchas veces pasa desapercibida o se normaliza.

No siempre se presenta de manera evidente. Puede manifestarse en comentarios que minimizan, en oportunidades que no llegan, en liderazgos femeninos que son cuestionados con mayor severidad o en la falta de reconocimiento al talento. Son expresiones sutiles, pero constantes, que impactan el desarrollo, la confianza y el bienestar de las mujeres. De hecho, se estima que 4 de cada 10 mujeres que sufren acoso sexual optan por renunciar, y decenas de miles —más de 66,000— han dejado su empleo por situaciones de violencia laboral (RMS Sindicalistas, 2025).

Este contexto se agrava cuando se observa el entorno estructural. En México, solo el 47.1% de las mujeres participa en el mercado laboral, frente al 75.1% de los hombres (Milenio, 2025). Además, persiste una brecha salarial de entre 14% y 18% en promedio (eFeminista, 2025), mientras que la alta informalidad laboral —que supera el 54%— limita el acceso de muchas mujeres a condiciones laborales dignas (El País, 2025).

La igualdad sustantiva en el entorno laboral no puede centrarse únicamente en el cumplimiento normativo. Prevenir implica anticiparse, construir entornos respetuosos y fomentar una cultura organizacional basada en la equidad y la dignidad.

Desde mi experiencia en procesos de formación y acompañamiento, es claro que la prevención requiere acciones concretas: sensibilización continua, desarrollo de liderazgo con enfoque humano, fortalecimiento de la comunicación asertiva y creación de espacios seguros donde todas las personas puedan crecer sin temor.

Cuando una empresa apuesta por la prevención no solo reduce conflictos, también fortalece su clima laboral, mejora la productividad y contribuye activamente a una sociedad más justa. Así, la igualdad sustantiva deja de ser un concepto y se convierte en una experiencia cotidiana.

Contamos con una base institucional sólida. El siguiente paso es que esta visión se refleje en cada espacio de trabajo, en cada equipo y en cada decisión. Las empresas tienen la oportunidad de ser aliadas estratégicas en esta transformación.

Porque la igualdad sustantiva no solo se legisla, se construye todos los días. Y es en los entornos laborales donde puede hacerse realidad para miles de mujeres.