Longevidad

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Desde el punto de vista médico, se ha tratado el envejecimiento como un proceso inevitable, dice el doctor José Hernández Poveda, médico, experto en longevidad y fundador de la clínica Age Reversal. Pero envejecer no es cumplir años, no es ir perdiendo funciones por ser una ley biológica. Envejecer es cuando una célula ha perdido tanta información que no puede cumplir sus funciones. A esa célula se le llama célula zombie. Libera en su entorno una cantidad de sustancias que dañan a las células a su alrededor transformándolas también en zombies. Ese es el origen de las enfermedades relacionadas con el envejecimiento.

Actualmente hay una carrera mundial para revertir el envejecimiento de manera artificial. Los hombres más ricos de nuestro tiempo están invirtiendo en ello. Jeff Bezos, por ejemplo, ha creado Altos Labs, Sam Altman inauguró Retro Biosciences, Google fundó Calico LLC y hay varios institutos científicos en el mundo que forman parte de un ecosistema global bastante poderoso en estudios sobre longevidad.

Todo comenzó con la investigación de un científico japonés llamado Shin´ya Yamanaka. En 2012 ganó el premio Nobel de medicina por haber descubierto cuatro genes llamados en su honor los factores de Yamanaka que, al activarlos de manera artificial en una célula, sin importar la edad que tuviera la devolvía a un estado embrionario de pluripotencia. Es decir permitía “borrar” la edad biológica celular regresando al estado de feto para facilitar la medicina regenerativa. Como un botón de reset del cuerpo, pero nadie quiere volver a convertirse en feto.

En investigaciones posteriores se vio que si se activaba solo una parte de los factores de Yamanaka era posible conseguir un rejuvenecimiento parcial, y a eso se le llamó reprogramación parcial epigenética. Uno de los primeros estudios se realizó en ratones ciegos. Se introdujeron los factores de Yamanaka en su nervio óptico, y tras un solo tratamiento todos volvieron a ver.

En la actualidad se está desarrollando una nueva tecnología llamada la activación selectiva de los factores de Yamanaka. Introducen en las células un código genético que solo se activa en presencia de una molécula externa, que suele ser un antibiótico, que en este caso funciona como un interruptor de encendido y apagado. Se enciende el proceso de rejuvenecimiento, y en lo que el cuerpo elimina la pastilla a través de la orina, se vuelve a apagar. Es una activación a demanda. Actualmente se están haciendo los primeros ensayos en humanos con reprogramación parcial. Pero solo en el caso de daño del nervio óptico.

Toda esta tecnología probablemente llegará a los humanos, pero primero para tratar enfermedades del envejecimiento, después para ralentizar el envejecimiento y luego para rejuvenecer parcialmente. Se espera que dentro de diez a veinte años esta tecnología esté a disposición del mercado.

Con todo, hay una manera natural de retrasar el envejecimiento. La medicina proactiva se encarga de detectar los problemas que habrá en el futuro basándose en el análisis de biomarcadores. Entonces se diseñan estrategias para modificar los biomarcadores, y que la probabilidad de que el problema ocurra sea mínima.

Los científicos aseguran que la longevidad se trata no solo de alargar los años que quedan, sino de asegurarse de que se puede mantener la máxima calidad de vida. Tiene cuatro pilares: el sueño, la nutrición, la salud mental y, el principal: el músculo. Este último parece ser el órgano de la longevidad. Los dos biomarcadores más importantes son la fuerza y la capacidad cardiorrespiratoria. Por ejemplo, ser débil aumenta el riesgo de muerte cinco veces más que fumar. Cuánto oxígeno puede utilizar el cuerpo es un marcador muy importante del funcionamiento físico y de las cosas que se podrán o no hacer en el futuro. Son biomarcadores que se pueden corregir con entrenamiento.

Se cree que alguien que cumpla con las cuatro condiciones podría pasar de los cien años en muy buena condición física. Pero en el momento en que entren en juego las tecnologías que activen el botón de reset, volver al pasado y rejuvenecer no será imposible. La esperanza de vida podría llegar a los 150 años.

A mí me encantó enterarme de todo esto. El avance en la investigación científica cambia la percepción de lo que podría ser una vida. Significa que podría uno iniciar una nueva carrera o tener hijos a los setenta años. Y me pregunto: con ciento cincuenta años en buena salud, ¿cómo llega la muerte? ¿Qué pasaría con la población del planeta si la gente guardara tanto en morir? ¿Esto equilibraría la tendencia de los jóvenes a no tener hijos? ¿Esta opción sería para todos o solo para los ricos? Tantas y tantas preguntas. Por lo pronto yo me quedo con la posibilidad de echar mano de los pilares para lograr la longevidad de manera natural. A diferencia de los ancianos que veía en mi infancia y mi adolescencia, ahora veo nonagenarios muy bien conservados y lúcidos. Me parecen grandes modelos a seguir.