
La compañía reorganiza su capacidad industrial y coloca a la robótica como eje central de su nueva etapa estratégica
Tesla decidió cerrar el ciclo productivo de los modelos eléctricos Model S y Model X para redirigir su capacidad industrial hacia Optimus, el robot humanoide desarrollado por la empresa y basado en sistemas avanzados de inteligencia artificial. El anuncio fue realizado por Elon Musk durante la más reciente llamada con inversionistas, en la que delineó un cambio profundo en las prioridades de la compañía.
De acuerdo con lo informado, la fabricación de ambos vehículos concluirá de manera definitiva a partir del segundo trimestre de 2026. Musk explicó que la decisión responde a una visión de largo plazo enfocada en la autonomía y la robótica. Señaló que los programas del Model S y Model X “cumplieron su ciclo” y que ahora la empresa debe concentrarse en los productos que definirán su futuro tecnológico.
El cierre de estas líneas permitirá liberar espacio, infraestructura y recursos en la planta de Fremont, California, para acelerar la producción a gran escala de Optimus. Con ello, Tesla reconfigura su uso de capital humano y productivo, desplazando dos de sus vehículos emblemáticos en favor de un proyecto que considera estratégico.
El giro ocurre en un contexto complejo para la automotriz. Durante los últimos trimestres, Tesla ha enfrentado una desaceleración en sus ventas globales, presionada por una competencia cada vez más fuerte, particularmente en Europa y China, donde fabricantes locales y marcas tradicionales han ampliado su oferta de vehículos eléctricos.
El impacto ha sido especialmente notorio en su segmento de gama alta. En el último año, la empresa reportó poco más de 50 mil unidades vendidas dentro de la categoría que agrupa al Model S, Model X y Cybertruck, una caída superior al 40% frente al año previo. Estos números evidenciaron una pérdida de tracción en su portafolio premium.
Para compensar esta tendencia, Tesla reforzó su estrategia en los modelos de acceso, impulsando versiones más asequibles del Model 3 y el Model Y. Sin embargo, los ajustes de precios no lograron revertir por completo la presión financiera. En el cierre de 2025, la compañía informó una contracción de más del 60% en sus utilidades trimestrales.
En este escenario, Optimus se ha convertido en el principal foco de inversión y desarrollo. La tercera generación del robot humanoide está prevista para presentarse durante el primer trimestre del año y fue concebida desde su diseño para facilitar la fabricación en masa. Entre sus mejoras se incluyen nuevos mecanismos en las manos que buscan aumentar la precisión y la destreza en tareas específicas.
El robot fue exhibido públicamente en 2024 durante el evento del Cybercab, donde varios prototipos interactuaron con los asistentes. En ese momento, Musk calificó a Optimus como el producto más ambicioso desarrollado por la empresa hasta ahora.
Según el directivo, el dispositivo está pensado para realizar una amplia variedad de actividades cotidianas, desde tareas domésticas hasta funciones de asistencia personal. También adelantó que el precio de lanzamiento podría situarse entre los 20 mil y 30 mil dólares, con una ventana de comercialización estimada hacia finales del próximo año.
La apuesta por la robótica no es solo tecnológica, sino también financiera. El proyecto se vincula directamente con los objetivos corporativos de largo plazo de Tesla y con el esquema de compensación de su director ejecutivo. En noviembre pasado, el consejo de administración aprobó un plan de incentivos condicionado al cumplimiento de metas ambiciosas a lo largo de la próxima década, entre ellas una valoración de mercado de varios billones de dólares, la expansión de su flota autónoma y la comercialización masiva de robots humanoides.
Analistas del sector señalan que el éxito de esta estrategia será determinante. Para que Tesla alcance dichos objetivos, deberá consolidarse no solo como fabricante de vehículos, sino como un actor dominante en los mercados de autonomía y robótica a escala global.