
Rosa Victoria Mendez Toledo
Los conflictos entre estudiantes, las dificultades para gestionar emociones y los casos de bullying han encendido las alertas en las escuelas; cada vez es más claro que la formación académica no basta: los niños y adolescentes necesitan herramientas para entender y manejar sus sentimientos, relacionarse con otros y resolver problemas sin violencia, ahí entra la educación socioemocional, un enfoque que está cambiando la manera de vivir en las aulas.
Esta educación no es solo “hablar de sentimientos”, se trata de que los estudiantes aprendan a reconocer sus emociones, expresarlas sin dañar a otros, y desarrollar habilidades como empatía, autocontrol y trabajo en equipo, estas capacidades no aparecen por arte de magia: requieren práctica constante, guía de los docentes y un ambiente escolar que las fomente.
En escuelas donde se aplica este enfoque, los profesores reportan menos peleas, más participación en clase y un ambiente más respetuoso. Los alumnos se sienten más seguros, aprenden a escuchar antes de reaccionar y entienden que sus acciones afectan a los demás, incluso mejora el rendimiento académico, porque cuando un niño no está angustiado o en conflicto, puede concentrarse mejor.
Pero la escuela no puede sola, las familias son aliadas indispensables, cuando padres y maestros promueven los mismos valores como el respeto o la comunicación asertiva, los estudiantes interiorizan esas lecciones más rápido, una simple pregunta como “¿cómo te sentiste hoy?” en casa refuerza lo trabajado en clase.
Invertir en educación socioemocional no es un lujo, sino una urgencia. Formar personas emocionalmente inteligentes no solo mejora la convivencia escolar hoy; también construye adultos más conscientes y sociedades más cohesionadas mañana pues las aulas son el lugar perfecto para empezar este cambio.
En México, la educación socioemocional no ha perdido los estigmas impuestos por la sociedad, la cual no permite la implementación adecuada, teniendo un impacto menor en el contexto educativo, como directiva en el Estado de México, de la mano de los docentes he tenido la oportunidad de implementar clases en esta materia, las cuales ayudan a los alumnos a comprender y cimentar sus emociones y de sus compañeros, lo que permite tomar decisiones saludables en sus relaciones y en la convivencia diaria.
Con lo anterior, en una sociedad lacerada por la falta de valores y estabilidad emocional en los alumnos, es necesaria la reivindicación de la Educación Socioemocional para situarla en un lugar visible para directivos y docentes, siendo ésta la herramienta fundamental para reducir conflictos dentro del aula y promover un ambiente de aprendizaje tranquilo y armonioso.
En palabras de Rafael Bisquerra, que enfatiza: ¿De qué sirve que un niño sepa colocar Neptuno en universo si no sabe dónde poner su rabia?, por ello, es momento de fortalecer la educación socioemocional para mejorar la convivencia escolar, promoviendo un ambiente armonioso, colaborativo, donde los alumnos desarrollen la capacidad de manejar sus emociones, resolver conflictos de manera pacífica y construir relaciones positivas dentro del entorno escolar.