El desafío emprendedor: cuando la pasión no basta y el entorno sí importa

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Por Pía Yovanovic

Emprender nunca ha sido fácil. Y aunque hoy se habla más que nunca de innovación, startups y economía creativa, la realidad cotidiana del emprendimiento en Latinoamérica y Centroamérica sigue siendo profundamente desafiante.

Lo sé no solo desde la teoría, sino desde la experiencia. Llevo años acompañando, apoyando y visibilizando a miles de emprendedores y emprendedoras reales: personas que levantan sus negocios con esfuerzo propio, muchas veces sin redes, sin financiamiento suficiente y con una carga emocional que rara vez se menciona en los discursos oficiales.

El gran mito del emprendimiento es que todo depende de la pasión. Nos han dicho que si uno cree lo suficiente, si trabaja sin descanso, el éxito llega. Pero la pasión, aunque necesaria, no es suficiente. El emprendimiento también depende y mucho; del entorno: del acceso a información clara, de políticas públicas coherentes, de educación financiera, de redes de apoyo y, sobre todo, de un ecosistema que no castigue al que intenta salir adelante.

He visto emprendedores brillantes fracasar no por falta de talento, sino por exceso de burocracia. He visto mujeres abandonar sus proyectos porque el sistema no considera la conciliación entre trabajo y familia. He visto pequeños negocios desaparecer por no tener acompañamiento oportuno, mientras otros sobreviven solo gracias a la resiliencia de quienes se niegan a rendirse.

Emprender en nuestra región es, en muchos casos, un acto de valentía. Es elegir crear empleo cuando no lo hay. Es generar impacto local cuando los recursos son escasos. Es sostener comunidades enteras desde lo pequeño, desde lo cotidiano, desde lo invisible.

Por eso, cuando hablamos de emprendimiento, no podemos quedarnos solo en los casos de éxito que adornan las portadas. Necesitamos hablar del emprendedor común: el que vende desde su casa, el que formaliza con miedo, el que aprende marketing por necesidad, el que cae y vuelve a empezar. A ese emprendedor hay que escucharlo, respetarlo y apoyarlo de verdad.

Nuestra región tiene un enorme potencial emprendedor. Creatividad, identidad, oficio y talento sobran. El desafío está en transformar ese potencial en desarrollo sostenible, en oportunidades reales y en condiciones justas para crecer. Y eso no es solo responsabilidad del emprendedor: es una tarea compartida entre el Estado, el sector privado, la academia y la sociedad civil.

Después de años trabajando junto a miles de emprendedores, tengo la convicción de que cuando un emprendimiento crece, no solo mejora una economía familiar: se fortalece un territorio, se activa la esperanza y se construye futuro.

Apoyar al emprendimiento no es un favor. Es una inversión social. Y entender eso, hoy más que nunca, es el verdadero desafío.

Pía Yovanovic

Directora Prefiero el Maule 

Directora Red de Mujeres LATAM