

En Septiembre “Mes de la Patria”, honraremos el valor y valores de las mujeres que se distinguieron en nuestra Historia Patria. Identificando los antecedentes, la corriente ideológica, que las influyeron, su pensamiento, acción, trascendencia, valores y convicciones en ese contexto. El “valor” lo identificamos con una virtud masculina: un héroe es un hombre que ha mostrado su valor en la batalla (de acuerdo a la historia política). Reconocer a las valiosas y valerosas mujeres que participaron en la Independencia de México, que inició el 16 de septiembre de 1810, y fue consumada el 27 de septiembre de 1821, es más que necesaria, debe servir como ejemplo e inspiración a las mujeres que en nuestro país, por su esfuerzo y otras por la Ley de Paridad, han llegado al poder y su actuar se ha cuestionado o deja mucho que desear.
Algunos historiadores afirman que el pensamiento modernizador de la ilustración del Siglo XVIII en Europa, las ideas del liberalismo inglés y francés, sus procesos revolucionarios: Independencia de las 13 Colonias Inglesas, y Revolución Francesa, fueron los antecedentes de las independencias en América, otros dicen, que fue el liberalismo español y la desigualdad en la Nueva España (entre las castas), lo que motivó a la sociedad novohispana después de casi 300 años, a pensar, conspirar y actuar para separarse, de la corona española. Yo creo que ambas teorías son correctas. Ya en el siglo XVIII había ciudades con un alto grado de desarrollo económico como: Ciudad de México, Querétaro, Valladolid y las ciudades mineras, donde había colegios jesuitas, educación privada para las niñas de la elite, hijas de españoles nacidas en el Reino de la Nueva España, que son el común denominador de las mujeres que participaron en la Independencia de México, conocían conceptos como Independencia, Constitución, Monarquía Constitucional, Federalismo, Soberanía Popular, Tiranía, etcétera. De acuerdo al economista Enrique Cárdenas en su libro “El largo curso de la economía mexicana de 1780 a nuestros días” las ambiciones colonialistas y hegemónicas de Francia y Gran Bretaña por el comercio marítimo, agudizó las exigencias del Rey Carlos III de España, primero, con sus Reformas Borbónicas, centralizó el poder político de la metrópoli, con cambios administrativos y económicos, después exigiendo más recursos a sus súbditos en América, mayores impuestos y prestamos forzosos, a los que se resistieron las elites y el clero; el germen de la Independencia había brotado. En 1808 la abdicación de Carlos IV, en favor de Napoleón Bonaparte cediéndole todos los derechos sobre España y Las Indias, sentado en el trono, José Bonaparte, y anulado Fernando VII, el heredero al trono español, crea una crisis de legitimidad en la península, y en las posesiones americanas, sin un rey legítimo, el pueblo puede autogobernarse, encabezados por criollos, iniciaron los movimientos de Independencia en América, con un claro sentimiento liberal, de acuerdo al historiador López Cámara.
Valores reflejados en las mujeres, ilustradas y educadas, a las que sin temor a equivocarme se sumaron otras mujeres que por falta de espacio no mencionaremos.
Josefa Ortiz de Domínguez (así pasó a la historia, con el apellido de, su esposo, el corregidor Miguel Domínguez); Josefa hija natural de padre español y madre mulata, fue discriminada, no obstante estudió en la escuela de San Ignacio de Loyola (hoy Las Vizcaínas) existe la carta que ella misma escribió para ser admitida; aquí refleja el valor de la Igualdad y la superación social. Ya casada y con hijos, participó activamente en el grupo de conspiradores que se reunían en su casa de Querétaro; Lealtad y don de mando: al ser descubierta la conspiración que estaba programada para el 1 de octubre de 1810, ella es encerrada en su casa y le pide a su carcelero, Ignacio Pérez, le avise a Allende, en San Miguel el Grande, al no encontrar a Allende, que se encontrada con Hidalgo; Pérez cabalga hasta el pueblo de Dolores en Guanajuato, les avisa a ambos, adelantándose la fecha del inicio de la Guerra de Independencia, a la madrugada del 16 de septiembre de 1810; Libertad, fue recluida en su casa, en los conventos: Santa Teresa, Santa Catarina, de los que se escapaba, siempre luchó por su libertad; Valentía; actuó con valor y determinación ante situaciones arriesgadas o difíciles; se negó a recibir cualquier recompensa por sus esfuerzos invaluables por la Independencia, para ella era un deber luchar por la liberación de su patria.
Valores de Leona Camila Vicario Fernández: Solidaridad: financió la causa con su fortuna personal; Valentía: tuvo a su hija Genoveva en una cueva; Amor Propio: luchó para que le restituyeran sus bienes y le reconocieran sus méritos: fue nombrada Benemérita y Dulcísima Madre de la Patria; de Espíritu Libre y Pensamiento Crítico: se le considera la primera periodista mexicana, escribió en “El Federalista”; Amor por su esposo Andrés Quintana Roo y por la Patria: (reveladora la carta donde vindica su patriotismo); aquí un fragmento. “Vindicación de Leona Vicario”; publicado en el periódico El Federalista Mexicano en 1831:
“Confiese Sr. Alamán que no sólo el amor es el móvil de las mujeres; que ellas son capaces de todos los entusiasmos y que los sentimientos de la gloria y la libertad no les son extraños…”Por lo que a mí toca, sé decir que mis acciones y opiniones han sido siempre muy libres, nadie ha influido absolutamente en ellas, y en este punto he obrado con total independencia”…”Me persuado de que así serán todas las mujeres, exceptuando a las muy estúpidas, y a las que por efecto de su educación hayan contraído un hábito servil. De ambas clases hay también muchísimos hombres”
A su muerte fue la única mujer en México a quien se le han rendido funerales de Estado.
Aunque extrañamente en México, se festeja el inicio, pero no la Consumación de la Independencia, es hora de reconocer la labor de María Ignacia Rodríguez de Velasco, mejor conocida como “la Güera Rodríguez”, una mujer que ahora se le podría considerar Resiliente: sufrió violencia doméstica, su primer esposo estuvo a punto de matarla, acusándola de adulterio, ella inició un proceso de divorcio, impensable en esa época, se dice que tuvo mala reputación, lo cual no es creíble, pues casó a sus tres hijas con hombres de la élite y la nobleza novohispana (el Conde de Regla, el marqués de Guadalupe, y el marqués de Aguayo), está documentada su participación en las conjuras políticas, determinantes para conciliar los intereses de los grupos de poder en pugna: el alto clero, los realistas y los insurgentes; reconocida por su gran belleza, inteligencia, astucia y apoyo a la causa, participó en las tertulias literarias, en las conspiraciones de “los guadalupes” y de la Profesa, donde Agustín de Iturbide, se pasó del bando realista, al insurgente, con amplios poderes para que negociara con Guerrero el cese a las hostilidades, aprovechando que en 1920, se había implementado nuevamente la Constitución de Cádiz, que imponía la monarquía constitucional; moderación en el ejercicio de gobierno, se permitía la libre empresa y se abolía el sistema de castas, es decir oportunidades antes vedadas para los criollos.
En nuestra historia contemporánea, septiembre, también era llamado el “mes del presidente” para empezar, el día 1º. se presentaba el Informe Presidencial, ante el Congreso de la Unión, en la apertura del periodo ordinario de sesiones, todos los partidos en el pleno hacían su posicionamiento (todavía, pero ahora muy pocos lo ven), era día de asueto, en las escuela, de tarea, se tenía que oír o ver el informe (se transmitía en cadena nacional, por radio y televisión), y hacer una reseña, era toda una parafernalia, desde que el presidente salía de la residencia oficial, el discurso, de logros, y aplausos, a veces los grandes anuncios o los actos teatrales, de un Jefe del Poder Ejecutivo, que controlaba también el Poder Legislativo y el Judicial, el hiper-presidencialismo mexicano, no había un presidente más poderoso en el mundo: (Jefe de Estado, Jefe de Gobierno, Jefe de las Fuerzas Armadas, y Jefe de Partido), de unos sexenios a la fecha, el o la titular de la Secretaría de Gobernación, presenta el informe por escrito a los legisladores. En su segundo año de gobierno, la Dra. Claudia Sheimbaum, rindió su Informe en Palacio Nacional, con invitados a modo, y notables ausencias, ¡anunciando que en México se gobierna con honestidad, que se acabó la corrupción! (sic), mandando mensajes de unidad, no a los mexicanos, sino, como Jefa de Partido a sus correligionarios, en un acto republicano, es lastimoso, que siga su actuación, enmarcada en la política de la post verdad, que de acuerdo a David Roberts, es una “distorsión deliberada de la realidad, con el fin de crear y modelar la Opinión Pública”, la “presidenta con a”, no se ha dado cuenta del gran poder que tiene, quizá la paraliza el hecho de que ella no controla a su movimiento, y a algunos poderes facticos, pero si a la Fiscalía, utilizada para politizar u obstaculizar la justicia, a la fecha no hay ninguna carpeta de investigación a morenistas acusados de corrupción (entre ellas gobernadoras y gobernadores), a algunos que les han cancelado, sus visas, y otros reclamados para ser extraditados y juzgados por el gobierno de Donald Trump. A pesar de que había grandes expectativas, por su condición de científica, no hemos visto lo que se esperaba de la presidenta, informar, y “gobernar” desde las mañaneras, para posicionar una narrativa de honestidad, ya no es suficiente. La actuación de las mujeres en la política, debe verse reflejado en sus valores y valentía, como las mujeres que lucharon por las libertades y derechos que hoy disfrutamos.